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Juan Carlos PARADISO
Datos personales, Curriculum Vitae, Fotos profesionales y familiares, trabajos de investigación y publicaciones, mis hobbies, enlaces a mis otros sitios en desarrollo: Historia de la Educación, educación anarquista, Genalogía de Palazzo San Gervasio, etc.

17/10/2006 GMT 1

30 años no es nada (un cuento)

paradiso @ 00:41

(El texto apareció publicado en el libro "Bruno: ¿Ha muerto el clínico?. El original contiene figuras que no son reproducidas en este sistema)

TREINTA AÑOS NO ES NADA

... ¿Le gusta Chopin? ... tengo algo maravilloso para que escuchemos. Apretamos el botón y ... ya está!

... ésta es una decisión que tomé hace tiempo ... claro que tuve que vencer mis miedos ... luchar contra muchos prejuicios ...

... hacía rato que venía pensando en dejar de trabajar con las mutuales ... pero no me decidía porque la gente no tiene plata ... y los que tienen plata prefieren gastarla en pilchas, en boliches, en viajes, en cualquier otra cosa ... libros ¡espere un minuto! .... Hola, Hola! ... ¡HOLA! Un momento que bajo la música ...

.... Ahora sí! ... ¿cómo anda la mujer más elegante de Viedma? (anche de Patagones y zona de influencia) ... no, no tengo ... la semana que viene tampoco ... el 15 del mes que viene ... atiendo hasta las seis ... que no sea en horario de siesta ... ¿a las cinco está bien? ... bueno ... sí, como siempre ... la espero ... ¡Felices Fiestas!

... Disculpe ... ¿qué le decía? ... ¡ah! ... le contaba de los libros ... ¿A qué no sabe cuáles son los libros que más se venden? ... “El médico en casa”, “Aprenda acupuntura sin salir de su máquina de coser” ... “El milagro de los médicos filipinos sin bisturí” ... y cosas así

... la gente no quiere gastar en el médico ...

...le decía que estaba cansado de las mutuales ... pero también estaba cansado de tener jefes y gente a cargo ... el empleo público es muy ingra-to ...

¡NO! – no me entienda mal ... yo no dije eso – yo siempre defendí al Estado ... y ojalá algún día lo hagan funcionar bien

Lo que pasa que para eso tienen que elegir mejor a la gente ... le quiero decir ¿usted pondría dirigiendo una empresa suya a los de la competen-cia? ... el Estado lo hizo ... no me pregunte por qué ...

... cada vez que estaba a punto de decidirme me echaba atrás ... me parecía como torcer el rumbo .... mire para aquel lado ... ¿Quién puede pagar lo que vale realmente una consulta? ... no es solamente el tiempo que se pasa con el paciente ... tampoco el tiempo que tardó un médico en recibirse ... los ocho o diez años de promedio ... vamos a rebajar un poco ... aunque fueran estrictamente seis años de estudio ... ¿y los posgrados? ... en mi caso practicanato, medicato, residencia, jefatura de residencia ... y después tiene los cursos de perfeccionamiento ... lo que se tiene que es-tudiar para entrar a la universidad ... para resumir, llevaba treinta años entre la carrera, la residencia y los posgrados ...

¡Pero que eso no es todo! ... cuando el médico es responsable debe estudiar cada caso, debe comprar publicaciones, actualizarse ... ya sé que no todos lo hacen, pero ¿quién tiene la culpa? ... para mí la medicina ... y sobre todo la clínica ... debe ser como un iceberg ... quiero decirle, lo que se hace en la práctica, lo que usted ve en el consultorio es como la punta de un iceberg, eso es lo que sale a la superficie. Pero lo más importante, lo grueso, es lo que no se ve, lo que está sumergido ... tiene que mirar un poco para abajo ... ... en su casa el médico le dedica mucho tiempo a estudiar cada caso ... debería hacerlo ... estudiar la historia clínica de cada paciente, organizarla ... ¿entiende? ... pero ahora se desconoce todo eso ... y la cosa termina como usted conoce ... la clínica se va convirtiendo en una rutina mal paga ... cada vez se hace peor ... ya nadie se puede ocupar de estudiar los casos ...

... siempre decíamos que la consulta debe durar no menos de media hora, a veces una hora si es la primera vez que se ve al paciente ... yo mismo, cuando estuve de profesor en la facultad le decía eso a mis alumnos ... me cansé de decirlo ... pero ¿quién lo puede hacer? ... no quiero desmerecer a nadie ... pero ¿cuánto le cobran por cualquier arreglo en su casa? ... piense en lo más simple, una canilla o cualquier cosa de todos los días ... tiene que pagar mucho más de lo que pagan por una consulta ... ¿y? ... ¿le gusta así?

... ¡No! ... ¡No me traiga esos ejemplos! ... en todas las profesiones hay casos así, pero estamos hablando de la ley y no de la trampa

¿Se le cae mucho el cabello? ... se lo pregunto porque yo conozco bastante del tema ... siempre me atrajo la dermatología ... no tiene casi urgencias ... viven más tranquilos ...

... y con el pelo corto se le notan más las entradas ... pero usted lo disimula con la barba ... bueno, es una buena mezcla, todo un símbolo varonil ... míreme a mí ...

... como que hay muchas hormonas circulando ... mire para abajo ... y eso las mujeres lo intuyen ... nos da más atractivo ... un segundo, por favor ...

hola! ....

¡bon jour!!! ... (ahora no puedo hablar ... estoy atendiendo) .... Humm! ¿será cierto? ... entonces te espero ... a las seis termino, O.K. ciao ...

Perdone las interrupciones ... Debería tener una secretaria ¿no?. En realidad sólo la necesitaría para atender el teléfono. Pero como ve, ahora el trabajo es más tranquilo ... ¡mucho más tranqui !! ... y tiene sus ... gratificaciones adicionales. Trabajo solamente con turnos ... no me tengo que pelear con las mutuales ... no tengo jefes ... no hay urgencias ... además la gente que atiendo está siempre contenta ... mírese al espejo ... creo que ya hemos terminado ... ... ¿le coloco un poco de spray?

13/10/2006 GMT 1

Un recuerdo de Carmen de Patagones

paradiso @ 05:31

09/10/2006 GMT 1

ESTRUCTURAS TÍPICAS DE LOS ENUNCIADOS

paradiso @ 05:01

ESTRUCTURAS TIPICAS

DE LOS ENUNCIADOS:

UNA HIPOTESIS GENETICA

Estructuras de los enunciados, Paradiso JC. Lectura y Vida (Revista Latinoamericana de Lectura) (Vol 17:45-53, 1996)

RESUMEN

El aprendizaje a partir de textos, constituye una parte importante de las actividades que debe cumplir un estudiante y es necesario para el éxito en los ambientes académicos. Los buenos lectores tienen mayor habilidad para comprender y tienden a retener más información del texto. Sin embargo, la mayoría de los estudiantes no están totalmente concientes de que los textos científicos tienen una estructura subyacente.

El conocimiento de las estructuras que subyacen en los textos expositivos puede ayudar a los lectores a construir una representación mental de la información y aquellos que son capaces de reconocer el tipo de estructura podrían ser mejores lectores. La superestructura textual puede ser representada como un diagrama; se admite que hay comprensión total cuando el lector puede delinear esquemáticamente (en un diagrama) las ideas contenidas en el enunciado. Se presenta la hipótesis que el tipo de esquema puede ser un signo mayor de lo que definimos como estructura del enunciado.

Reconocemos los siguientes tipos de estructuras textuales: listado, secuencia o encadenamiento, ciclo (un subtipo del anterior), conexión antecedente-consecuente (donde causación es sólo un subtipo), clasificación, comparación, resolución de problema, generalización/especificación. Proponemos la estructura "conexión" (previamente no reconocida por otros autores) que incluye la causación entre otros subtipos. Tampoco otros autores habían hasta ahora distinguido la "especificación" de la generalización. Sugerimos y discutimos hipotéticas relaciones entre estructuras textuales, esquemas mentales y tipo de representación gráfica.

TYPES OF ENUNCIATE STRUCTURES: A GENETIC HYPOTHESIS

SUMMARY

Learning from text constitutes an important part of student's activities and it is needed for success in academic settings. Good readers have ability to comprehend and they tend to remember more information that is presented in text. But most students are not fully aware of that scientific text has an underlying structure.

Awareness of text structure underlying an expository enunciate can assist readers in building a mental representation of the information and those who are able to recognise the type of structure would be better readers. Top level structure can be outlined as a diagram; comprehension is assumed when the reader can represent in a schematic way (as a diagram) the ideas contained in the enunciate or paragraph. We also introduce the hypothesis that type of diagram may be a major sign of enunciate type structure.

We recognise the following types of enunciate structures: list (enumeration), sequence (or chain), cycle (a subtype), connection (including causation as a subtype), classification, comparison, problem-solving, generalisation/ specification. We have put forward "connection" -formerly not recognised- and we have also distinguished "specification" from generalisation.

We also suggest and discuss hypothetical relationships among text structures, mind frameworks and type of diagram outlined.

Introducción

Cuando un lector aborda la lectura de un texto, va configurando en su mente diversas estructuras, que tendrán cierta correspondencia con las estructuras que se suceden en el texto. Dicho en otras palabras, hay una estructura subyacente en cada trozo del texto -en cada párrafo o en cada enunciado- que produce en nuestra mente diferentes figuras esquemáticas. Esas estructuras pueden ser representadas sobre un papel por un esquema. Según cual sea la figura resultante, tendremos diferentes estructuras de enunciados.

Dado que la estructura de la prosa narrativa ha sido bien estudiada, en ella no nos detendremos. En los enunciados de prosa expositiva, a los cuales nos referiremos en el presente trabajo, creemos que las estructuras más importantes pueden describirse agrupados en los siguientes tipos básicos: listado, secuencia, clasificación, comparación, correlación, problema-solución, generalización/especificación y definición. Sugerimos dos nuevos tipos, que llamaremos de argumentación y sistémico.

Listado

Un objeto determinado (objeto principal X) está integrado por una serie de componentes: x1, x2, x3, x4, etc. Por ej.: "En una habitación, encontramos objetos muy variados, sillas, mesas, cuadros, pizarrón, escritorios, pupitres, lápices, etc". O sea, un objeto principal (la habitación) y una variedad de elementos que están contenidos en el primero, que son listados (enumerados). Estos elementos presentan las siguientes características: 1) parecen tener igual jerarquía -de hecho tienen igual jerarquía en la estructura del párrafo. 2) Todos dependen del mismo objeto principal; por lo tanto no hay más relación entre ellos que la dependencia con ese mismo objeto. Se puede hablar de relaciones de contigüidad y no de continuidad entre los elementos listados. 3) El orden en el cual los nombramos es generalmente aleatorio y arbitrario, pudiendo por lo tanto ser modificado sin perder el sentido. Este párrafo se ha denominado enumeración, aunque debido a cierta ambigüedad, prefiero llamarlo "listado". Desde el punto de vista de la lógica es una adición. Frecuentemente podremos encontrar la partícula "más" (+) o la conjunción "y" entre un componente y otro. La estructura mental que conformamos sería aproximadamente la que muestra la figura 1, pudiendo representarse de dos maneras diferentes: abanico o rueda.

Secuencia

Una serie de fenómenos que se suceden en cierto orden y concatenados. Hay distintas variantes: en un caso son pasos ordenados secuencialmente para lograr cierto objetivo (Por ejemplo: "Primero debe llegar a la estación, luego hacer la cola, luego ascender al vehículo, luego tomar asiento"); en otro caso son transformaciones sucesivas de un objeto de estudio, que pasa por diferentes estadios; puede también tratarse de reacciones en cadena de distintos acontecimientos, que se van catalizando o facilitando uno a otro (un primer hecho puede producir otro; éste puede dar origen a un tercero y así sucesivamente). Otra forma, aunque menos común, es aquella en la cual cada término engloba al anterior, por ser de mayor nivel de complejidad. Un ejemplo de ello lo tenemos en la siguiente serie: hoja, capítulo, libro, colección, etc.

A esta estructura (en cualquiera de sus variantes) se la ha llamado secuencia, aunque bien podría llamarse encadenamiento (de situaciones, acontecimientos o hechos), simplemente porque remite más directamente al esquema estructural. Es una forma particular de ordenamiento, en la cual cada fenómeno es un eslabón, es decir se encadena con el anterior y con el que le sigue. El ordenamiento es obligado y no puede modificarse. Son generalmente relaciones de continuidad. Las partículas que relacionan las ideas son "luego", "a", "de allí pasa a", "produce". La estructura puede representarse esquemáticamente por una cadena o bien por nudos de información enlazados uno detrás del otro a través de trazos de unión; estas líneas suelen terminar con una flecha, indicando el sentido de la interacción (fig. 2).

Ciclo

Una forma particular de la cadena es cuando el último paso vuelve nuevamente hacia el primero: a esto le llamamos ciclo y es característico de enunciados que describen un sinnúmero de procesos biológicos, así como relaciones en los diferentes ecosistemas. Ejemplo: ciclo del agua en la naturaleza (fig. 3).

Clasificación

Es un enunciado que plantea diferencias entre dos o más clases de objetos, diferencias que permiten una división en clases distintas. Se encuentra con gran frecuencia en los textos expositivos. En el acto de separar o dividir las distintas clases, puede darse por supuestas aquéllas características que explican la división.

En los textos predominantemente teóricos, suele comenzarse el enunciado nombrando una categoría general y luego las categorías o clases particulares en las cuales se subdivide la primera. Un ejemplo de ello sería el sig. enunciado:

“ El ganado puede ser clasificado en: vacuno, porcino, ovino, equino, etc.”.

En este párrafo, la palabra “ganado” es el género al cual pertenecen las diferentes especies nombradas en el predicado. La intención del autor es didáctico – científica y es frecuente encontrar en los textos de cualquier asignatura.

También puede nombrarse un conjunto heterogéneo de objetos que comparten la pertenencia a un contexto o continente común – un hábitat determinado, un ecosistema, una habitación, etc. –. Ello aparece en diferentes tipos de textos, científicos o no. En este caso no existe necesidad de un género común a partir del cual se subdividen las clases: el objeto aglutinante es el contexto. El procedimiento es de agrupamiento de los objetos observables.

Ej.: "En la habitación hay diferentes tipos de objetos, que podemos clasificar en muebles, útiles y elementos personales”

“En determinada chacra podemos ver diferentes clases de objetos: animales (de todo tipo, aunque sobre todo vacunos), hay también plantas salvajes (sobre todo árboles y arbustos), plantaciones de diversos vegetales e instrumentos usados para la cosecha (tractores, trilladoras, etc.).

Sea que se trate de una clasificación teórica científica a partir de un género común, o bien de una clasificación de elementos heterogéneos que solamente comparten una ubicación, el tipo de estructura es semejante. El enunciado explicita que hay distintas clases de objetos, que hay diferencias entre ellos y establece un criterio de clasificación, es decir una o más propiedades que permitan agruparlos en unos casos y separarlos del resto.

Nombradas las clases, el enunciado se puede completar de varias maneras: (a) se puede establecer una subdivisión de cada clase (subclasificación); (b) se pueden listar (enumerar) los objetos que entran en uno u otro de las clases establecidas; etc. Por ej.: "En la habitación hay diferentes tipos de objetos, que clasificaremos en muebles y útiles. Dentro de los primeros, hay sillas, bancos y mesas. Dentro de los útiles: tizas, lapiceras y borrador." Encontraremos partículas como: "se clasifican en" "se dividen en", etc. El esquema resultante es generalmente un cuadro sinóptico, es decir un tipo de esquema elemental, analítico, en donde solamente se despliegan y se muestran las diferentes ideas espacialmente, pero no presenta síntesis, a menos que se lea en sentido inverso, por ejemplo de derecha a izquierda. Al ser representado en forma de diagrama toma una estructura arborescente o semiarborescente (fig. 4)

Comparación:

Al igual que en el caso anterior, también aquí existen dos o más conceptos que se separan, que el enunciado trata de distinguir para su estudio. En este caso, se suele tratar de objetos que comparten ciertos rasgos y se diferencian por otros y el enunciado trata de estos rasgos en forma comparativa. Por otra parte, muchas veces los objetos de estudio comparten un género común, aunque no siempre este género está explícito en el enunciado (por ejemplo podemos comparar felinos con lobos y con vacunos, sin que exista explícita la idea de que se trata en todos los casos de mamíferos. Si bien este carácter – género común – puede no estar presente explícitamente, no es frecuente encontrar enunciados que comparen objetos de estudio absolutamente distintos. Dicho en otros términos, podemos comparar dos clases de animales, o la historia de China con la de nuestro país, pero no un animal con la historia de la China.

No raramente los estudiantes confunden ambos tipos de párrafos, en mérito a ciertas semejanzas. Sin embargo la discriminación no es meramente un problema teórico, sino que tiene implicancias prácticas. Existen razones y criterios para diferenciar entre los tipos de clasificación y de comparación. Más allá de ciertas semejanzas, existen por los menos dos caracteres distintivos:

q En los enunciados de clasificación se suele partir de un determinado género – estrictamente necesario solamente en textos científicos meramente teóricos – . Ello origina una representación gráfica de cuadro sinóptico o un mapa arborescente. En otros textos no existe género común, pero éste es reemplazado por la pertenencia a un mismo “continente”.

q Esta separación – que como dijimos suele aparecer al comienzo del enunciado – no necesita explicitar los rasgos que justifican la divisoria; éstos suelen darse por supuestos.

q En los enunciados de confrontación, lo principal es la descripción comparativa de dos o más objetos de estudio. Para ello se toman determinados rasgos de estos objetos que pueden facilitar su estudio comparativo. Por ejemplo, si deseamos estudiar en forma comparativa China con la de Rusia, elegiríamos rasgos tales como: en qué continente se encuentra (Asia, Europa, ambos?) etnías predominantes, idiomas, tipo de gobierno, etc. Se trata de una descripción comparativa entre dos objetos de estudio. Entonces, para distinguirlos con precisión, se confrontan analíticamente sus características. Para esto, establecemos qué características nos interesa estudiar: a través de estas "categorías de confrontación" analizaremos e iremos comparando cada uno de los objetos; en otras palabras, explicitamos con cierto detalle cuáles son las principales diferencias o semejanzas entre los objetos comparados.

q Esencialmente la comparación no requiere de la clasificación previa. Pero con frecuencia se encuentran los enunciados que comienzan a partir de una clasificación y continúan explicitando analítica y comparativamente los rasgos distintivos entre las diferentes clases. Se pasa así de un tipo de clasificación a uno de comparación.

q En la comparación, la estructura puede revelarse muchas veces por el uso de partículas tales como: "en uno caso ocurre esto...mientras que en el otro" "a diferencia de los primeros..." etc. En cuanto a la representación esquemática, en caso de usarse un diagrama se emplea la forma llamada de "oposiciones estructurantes", pero el esquema que mejor representa la estructura es el cuadro comparativo.(Fig. 5)

Antecedente/consecuente:

Tenemos otro caso, cuando un enunciado establece una correlación, conexión o cierta interdependencia entre dos conceptos. Es decir que la proposición principal (idea principal) trata del tipo de relación que une a dos conceptos. Esta proposición puede asumir diferentes formas lógicas; sin ser exhaustivos mencionamos algunos tipos comunes:

(a) Implicación: si ocurre un hecho determinado, entonces se producirá otro, que es su consecuencia. En lógica ello se puede expresar por el símbolo É

A É B

(si ocurre A, entonces ocurrirá B)

(b) Asociación, covariación o correlación: Al modificarse cuantitativamente un concepto (una variable) el otro concepto varía concomitantemente. La variación puede ser directa (aumentan concomitantemente) o inversa (cuando uno aumenta el otro decrece). También podría ocurrir con variables cualitativas.

(c) Un acontecimiento fue provocado por una causa determinada, o sea que es consecuencia de otro acontecimiento previo. A este caso particular se le ha llamado estructura de causación (o causa-efecto). Al primer hecho se le llama variable independiente o antecedente; al segundo: variable dependiente o consecuente. Esta relación puede expresarse por una flecha:

A®B
(con estos símbolos expresamos que A produce el efecto B)

(d) Un acontecimiento, sin ser la causa principal, puede contribuir a la aparición o al reforzamiento de otro. Al primer fenómeno se le llama variable interviniente.

Los casos (c) y (d) son típicos de la investigación científica y de los textos que comunican resultados de dichas investigaciones.

La estructura que estamos viendo, a la cual podemos llamar de conexión, asociación o interdependencia, tiene su punto de partida en una proposición antecedente/consecuente. Como se observará, se propone considerar a la causación como uno de los tantos subtipos que puede asumir esta estructura que definimos; así se da cabida a muchos enunciados no contemplados en anteriores taxonomías. Este tipo de estructura – especialmente el subtipo causación – guarda cierta semejanza con la secuencia; de hecho, se trata de una secuencia entre dos acontecimientos: al primero le llamamos antecedente y al segundo consecuente.

Las partículas que lo denotan son: "como consecuencia de"; (ocurrido un fenómeno X)... "debe esperarse que" (...ocurra un segundo fenómeno Y), "provocó tal hecho" "fue debido a", "contribuye a", etc.. Hay diferentes signos lógicos que explicitan la relación, de acuerdo al caso. Por ejemplo, la causación se puede representar con una flecha que indica un sentido de los acontecimientos (fig 6).

Problema/solución

Otro tipo de estructura es la de problema/solución (también llamada "planteamiento de problema"). Puede ser presentada de varias formas, determinando pequeñas variantes en la estructura del enunciado (fig. 7):

a) se plantea el problema y se propone la solución;

b) hay diferentes posibilidades o caminos para resolver el problema;

c) se explicita claramente la solución, mientras que el problema se sobreentiende;

d) se plantea el problema pero se desconoce claramente la solución;

e) una variante, cuya estructura fue propuesta (en realidad revelada) por Armbruster: problema, acción a desarrollar y resultados. En este tipo de enunciado no he modificado lo sugerido por otros autores.

Generalización/especificación

Existen dos estructuras que veremos juntas, porque son básicamente similares o, para decirlo con mayor precisión, una es la imagen especular de la otra. Se trata de la generalización y la especificación. La generalización es un tipo de enunciado que, partiendo de algunos hechos ilustrativos o detalles, llega hasta el concepto general, en un movimiento de marcha ascendente, sintética o inductiva (1) Llamo especificación al caso en el cual se expone una idea (idea principal) y luego, en un movimiento de tipo descendente, sus especificaciones (ideas secundarias y detalles). Estos enunciados generalmente ocupan un párrafo y siempre constan de idea principal, secundarias y/o detalles. En los textos comunes dirigidos a estudiantes, es más frecuente la especificación, por lo cual la idea principal generalmente debe buscarse al comienzo del párrafo. Otros autores le llaman "ampliación de concepto".

En este caso (generalización/ especificación) aquí se propone un tipo de estructura que no ha sido considerado suficientemente por otros autores. Esto es porque ambas formas de enunciados aparecen mal definidos en la literatura. Llamamos entonces, enunciado de generalización, a aquél que, a partir de un hecho particular, hace inferencias para extraer leyes generales o consecuencias (marcha sintética) mientras que el enunciado de especificación es el que se inicia a partir de una idea o proposición (es decir de lo conceptual) para ir a las aplicaciones, en un movimiento de marcha analítica.

Un ejemplo del enunciado de especificación sería el siguiente:

"La buena atención es una aliada del aprendizaje. Se ha comprobado que con la atención mejora la memoria, especialmente la de corto plazo – aunque es inevitable una mejoría consecuente de la memoria de largo plazo – y también la comprensión (quiere decir que se pueden comprender mejor los textos). El estudio no sólo es más efectivo, sino que (a su vez) es más eficiente, al requerir menos tiempo. Una persona que pierde la atención durante una lectura, por el contrario, al comprender menos debe repetir la lectura, lo que redunda en pérdida de tiempo".

En ambos casos, el esquema resultante es semejante a un árbol (diagrama arborescente) que podrá ser divergente o convergente. Es decir, podrá comenzar con el tronco o idea general para ir hacia las ramas, o bien hacerlo por las pequeñas ramas para llegar luego al tronco. El árbol tendrá mayor o menor despliegue de las ramas y del follaje según el desarrollo de cada pasaje. (fig. 8)

Puede llamar la atención que al expresar la estructura de "especificación" en un diagrama, produzca una figura arborescente, que puede tener semejanzas con la figura de "clasificación". ¿Contradice esta semejanza nuestra tesis de que el esquema es intrínseco y característico de cada estructura?. No, si pensamos en las semejanzas que tienen estructuralmente ambos tipos de enunciados:

a) ambos comienzan con un nivel de mayor generalidad y se ramifican hacia los componentes más específicos, en un movimiento de tipo analítico. Es decir que, en cierta forma, ambos enunciados pueden estar expresando procesos analíticos. De modo que la semejanza no es casual.

b) la diferencia es que, mientras en la clasificación simplemente se trabaja con conceptos, que pueden ser categorizados siguiendo criterios más o menos estrictos, en la especificación se suele trabajar con proposiciones, que a su vez pueden ser llevadas a un plano de mayor especificidad.

DISCUSION:

Cuando, en comprensión de textos, se habla de estructuras, se puede hacer referencia tanto a las estructuras textuales como a los propios esquemas conceptuales del lector. Considero que las estructuras textuales revelan qué tipo de relación existe entre las principales ideas del enunciado. Las estructuras mentales son esquemas del sistema cognitivo humano que nos permiten comprender la información proveniente de la realidad. El texto, que forma parte de esta realidad, establece relaciones de naturaleza muy particular con las estructuras cognitivas. En el momento en que un lector procesa la información de un texto, para que pueda efectuarse la comprensión debe proyectar el mensaje transmitido por el texto sobre sus estructuras conceptuales o esquemas. En este proceso se reconocen varios niveles (Alonso y Mateos, 1985):

(a) reconocimiento de palabras: en esta primera etapa, con intervención de la memoria semántica reconocemos y asignamos un significado a los símbolos gráficos (Sánchez 1990, cap 7).

(b) procesamiento sintáctico: por el cual reconocemos las relaciones entre las palabras. Junto con el reconocimiento de palabras constituyen los microprocesos o procesos de bajo nivel.

(c) Luego tienen lugar los macroprocesos o procesos de alto nivel. Se trata del verdadero procesamiento semántico por el cual se comprenden no sólo las palabras y sus relaciones, sino fundamentalmente el significado global del texto. Aquí es donde el lector proyecta el mensaje del texto sobre sus propios esquemas. Actualmente se piensa que, para la comprensión, las personas construyen estructuras o representaciones. Esas estructuras deben incorporar e integrar toda la información del texto, articulada en mayor o menor grado con la información preexistente en la mente del lector. Sánchez considera que el proceso más elevado en la comprensión es cuando el lector construye un modelo mental para el texto. Ese modelo es esquemático y sirve para un conjunto innumerable de textos que tienen la misma configuración.

Hasta ahora, algunos autores, como Sánchez (1990, cap 8) habían encontrado formas gráficas de representar las estructuras en los textos expositivos, pero sólo como una manera de ejemplificar e ilustrar sus diferencias, como recurso didáctico (2). Baumann (1984) en textos de tipo enumerativo, usa como esquema representativo una mesa, en la cual la tabla representa la idea principal y las patas los detalles. Armbruster et al (1987) lo habían practicado con el formato "problema-solución". Taylor (1980) ha usado un procedimiento que llamó resumen jerárquico, haciendo que los educandos preparen una estructura semi-esquemática del texto, representando la estructura del párrafo en un resumen organizado jerárquicamente (con números). Vidal-Abarca (1990) desarrolló un programa de instrucción para niños, usando las estructuras "comparativa" y "enumerativa". Para ello el instructor modeló un procedimiento para representar la macroestructura textual. Se trataba de entrenar a los niños en la formación de una estructura mental de la macroestructura del texto. Se utilizaron imágenes gráficas: una balanza en el caso del texto comparativo y un árbol en el texto enumerativo; los niños debían luego completar dicha imagen gráfica con las diversas macro y microproposiciones del texto. Desde nuestro punto de vista, la enumeración pura se representa mejor por un abanico o rueda, mientras que el árbol tiene una estructura más compleja (subdivisión de ramas, etc.).

Es natural concebir una estructura como un armazón o esqueleto que muestre las relaciones entre los componentes. Es decir, no puede sorprender que la estructura de un enunciado sea equiparable a un esquema que pueda ser explicitado sobre un papel. Sin embargo, creemos que además, este esquema puede ser el punto de partida o el desideratum para la identificación de esas estructuras. (3) Este nuevo abordaje es una forma más práctica de considerar las estructuras textuales. No se había postulado hasta el presente que el esquema (generalmente un diagrama) pueda ser la característica determinante para distinguir los tipos de estructuras. A partir de esta hipótesis, desarrollamos una consideración teórica que es consistente con los conocimientos que tenemos hasta el presente.

1º) Los pasajes o enunciados de un texto tienen una estructura que se pone de manifiesto y se distingue por una particular representación esquemática.

2º) Existe una notable correspondencia entre estructuras textuales y estructuras mentales, tal como otros autores lo enfatizan (Hernández y García 1991). Esto puede significar: (a) que nuestros esquemas mentales, que nos permiten comprender un discurso, se forman en concordancia con los esquemas textuales. (b) que escribimos los textos de acuerdo a nuestros esquemas mentales. Ambas cosas pueden ser ciertas, en una relación dialéctica.

3º) Al leer el párrafo se representa con mayor o menor claridad el esquema textual en nuestra mente y el sujeto toma mayor o menor conciencia de ello (fenómeno metacognitivo). Este esquema es una construcción mental y se produce al leer el párrafo. Es decir que, en este momento, partiendo de la comprensión del texto, el lector construye un esquema que se confronta con ciertas estructuras internas. A este esquema lo llamamos primera representación, o representación asimilativa/ acomodativa. Lo hacemos bajo el supuesto de que, durante la comprensión, también tienen lugar estos fenómenos descritos por Piaget. En ese camino se encuentran Cook y Mayer (1988) cuando afirman: "El captar y darse cuenta de la estructura textual puede ayudar a los lectores a construir una representación mental de la información de un pasaje".

4º) La mayor claridad en la formación de este esquema mental está en relación con el conocimiento previo sobre las diversas estructuras textuales y ambos son directamente proporcionales al nivel de comprensión del párrafo. En otras palabras, el conocimiento y la estrategia metacognitiva acerca de las estructuras textuales se aprende, se puede enseñar y perfeccionar y conduce a la conformación de esquemas mentales que luego nos ayudarán a comprender otros textos. Según León (1991) el conocimiento previo sobre la organización de los textos, mejora la comprensión de pasajes que se adecuan a esa estructura. Cook y Mayer (1988) afirman que cuando el lector reconoce el tipo de estructura textual subyacente es más hábil para seleccionar información relevante y construir conexiones internas.

5º) Ese esquema mental puede representarse sobre un papel, generalmente a través de un diagrama. Postulamos entonces, que esta construcción constituye una segunda representación, a la cual denominaremos proyectiva. Como expresa del Rio (1985) el diagrama sobre un texto explicita los esquemas de representación de quien está leyendo. Hemos efectuado algunas consideraciones sobre la particular relación entre las estructuras mentales y los diagramas en una comunicación anterior (Paradiso 1994).

6º) De lo anterior se desprende que las diferentes figuras esquemáticas pueden ser la base para una taxonomía de las estructuras textuales más adecuada. El diagrama puede expresar fehacientemente qué estructura tiene cada pasaje. De esto se desprende una consecuencia: si dos pasajes se pueden representar en forma idéntica, seguramente existen similitudes estructurales.. (ver nota 3)

7º) Los diagramas resultantes pueden usarse para evaluar comprensión y habilidad para el uso de estrategias metacognitivas, tal como fue comprobado por Geva (1983). Estas son otras razones que contribuyen a hacer del diagrama una herramienta útil para mejorar la comprensión de los textos.

8º) Hasta ahora hemos venido hablando indistintamente de "pasaje", "párrafo", "unidad de lectura" o "párrafo". Para dejar menor margen a la ambigüedad, haremos otra precisión. Formulamos la hipótesis que estas estructuras textuales a las cuales nos hemos referido hasta ahora, son características de lo que Bajtin (1979) llamó enunciados. No siempre el enunciado coincide con el párrafo. Aunque Bajtin aporta mayores precisiones al concepto, aquí podemos simplificarlo y considerar que un enunciado culmina cuando el autor ha expresado la idea principal y ha terminado de exponer las ideas secundarias y detalles. Es por esto que proponemos hablar de estructuras de enunciados; sin rechazar la cantidad de nombres que cada autor ha acuñado: ruedas lógicas, estructuras de párrafos, tipos de unidades de lectura, etc., creemos que esta denominación es más pertinente.

9º) En cada enunciado existe una estructura principal, que se determina por la idea principal y la forma en que ésta se conecta con el resto del texto y con las ideas secundarias. Sobre esta estructura principal se superponen otras que se combinan de manera variable, pero con el enfoque expuesto nos parece obvio que lo que determina el tipo de estructura es la relación entre las ideas más importantes del enunciado.

10º) Creemos que la lectura de un texto nunca es pasiva. Que el lector está construyendo su significado a medida que se introduce en el texto. Que los esquemas resultantes pueden tener más de una forma, dependiendo del tipo de lectura efectuada, de los intereses del lector, etc. Que al reconstruirlo (en lo que llamamos clásicamente la reelaboración y personalización del material) podemos privilegiar ciertas relaciones y no otras dentro del texto. De ello puede resultar, para un mismo enunciado, dos esquemas diferentes, según el lector o según el interés de ese momento. Representan dos maneras de comprenderlo o dos maneras de privilegiar partes del mensaje. No invalida lo dicho hasta ahora. Cada una de estas interpretaciones tiene su esquema, en cuanto cada una es un ángulo, una perspectiva. Es como la descripción que podemos realizar de un mismo acontecimiento desde el punto de vista de un periodista o de un político o de un hecho de interés científico desde dos disciplinas distintas.

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(1) No siempre la inducción ocurre en el sentido de ir de lo particular a lo general. Actualmente se considera que lo que caracteriza a la inducción es que la conclusión que se obtiene es simplemente probable, "probabilidad que es cuestión de grados..." (Copi I pag 25-34)

(2) De acuerdo al punto de vista que se expone en este trabajo, los esquemas son intrínsecos a las estructuras. Precisamente es por esto que prefiero hablar de estructuras reconocidas, puestas de manifiesto por los diferentes autores. Creo que en algunas de estas propuestas ha habido un auténtico descubrimiento, en el sentido de haber develado la verdadera estructura de los enunciados. Pero ninguno de los autores lo había reclamado. Ellos hablan de analogías, de servirse de un modelo para enseñar una estructura, etc.

(3) Precisamente por carecer de esquema o estructura propia, no hemos mencionado algunas categorías que otros autores han descrito. Por ejemplo, el subtipo descripción (considerada por Hernández y García (1991) dentro de la estructura que llaman identificación) es una lista de propiedades que tiene una estructura superponible a la del listado.

Referencias bibliográficas

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DIAGRAMAS Y APRENDIZAJE

paradiso @ 04:35

FUNDAMENTOS Y APLICACIONES DE LOS DIAGRAMAS EN EL APRENDIZAJE

PARADISO, Juan Carlos (1997): Revista del IRICE (Rosario, Argentina)

(Nº 11, marzo 1997, pp 79-97)
Resumen

Los diagramas son representaciones esquemáticas de un texto, en donde conceptos y proposiciones (sintetizadas en palabras clave) son unidas por trazos lineales y entrelazadas en estructuras. Claves y conexiones lineales permiten gran reducción del texto original y su presentación visual facilita el recuerdo, al usar comunicación digital (verbal) tanto como analógica (configuraciones espaciales, íconos). Su utilidad para el aprendizaje deriva de que facilitan la comprensión y el recuerdo, permiten explicitar los conocimientos previos y evaluar procesos cognitivos superiores. Tienen afinidad con la forma en que la mente maneja la información (almacenamiento o producción). La transformación de un discurso o texto lineal en un mapa, tiene implicancias en cuanto a los interjuegos entre texto, actividad mental y mapeo, entre los que se establecería una relación dialéctica. Muchos de los nombres con los cuales se conocen (mapas conceptuales, semánticos, redes proposicionales, etc.) se asocian con procedimientos especiales prescriptos por cada autor. Aquí se propone la designación general de diagramas o mapas cognitivos, englobando con ella a cualquiera de los precedentes. A pesar de ciertas dificultades iniciales, el aprendizaje de la técnica es claramente ventajosa tanto en el aprendizaje como en otras actividades humanas.

Introducción

Los diagramas o mapas cognitivos revisten gran interés en el aprendizaje. Por medio de ellos un mensaje textual, expresado originalmente en prosa, es representado en forma de esquema en dos dimensiones desplegado de una manera más o menos personalizada. La representación del texto comprende tanto sus contenidos (expresados sintéticamente a través de palabras claves u otros símbolos) como su estructura (a través de un esquema o armazón con diferentes y particulares disposiciones que remedan la estructura del texto al cual reemplazan.

Si bien durante años fueron conocidos bajo diferentes nombres y usados en distintos contextos, sólo recientemente han sido revalorizados en asociación con los procesos cognitivos (Heimlich JE y Pittelman SD 1986). A ello ha contribuido la aceptación general de un nuevo paradigma teórico del manejo de información por parte del cerebro: el almacenamiento en redes y la metáfora del holograma, donde aparecen claras analogías entre registros mentales y diagramas, como muchos de los nombres empleados lo sugieren (mapas, redes, etc.). Como intentaremos demostrar, estos mapas tienen un formato que resulta familiar a nuestra mente[1]. Tengamos en cuenta que las redes neuronales son configuraciones tridimensionales de neuronas conectadas por sus prolongaciones, mientras que los diagramas son configuraciones-aunque sólo en dos dimensiones- de nudos de información asociados por múltiples líneas. Por otra parte, algunos diagramas tienen auténtica disposición reticular (como es el ejemplo de los mapas semánticos). Su interés también radica en que: permiten explicitar los conocimientos previamente disponibles en asociación con los nuevos, facilitan la reelaboración textual, mostrando con claridad las interrelaciones, etc. Estos mapas constituyen una manera original de reorganizar y desplegar el texto sobre el papel o, con mayor precisión, de expresar la manera como el lector lo comprende.

La construcción de diagramas ha sido considerada tanto una técnica como una estrategia. Aunque su empleo es relativamente simple, es posible mejorar su utilidad conociendo sus fundamentos, algunas reglas, sus variantes. Sin embargo, existiendo numerosas variantes, no pretendemos aquí describirlas en su totalidad. En este capítulo, se exponen las características generales de los diagramas y se brinda una fundamentación sobre su empleo en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Retomamos y ampliamos conceptualizaciones expresadas en artículos anteriores (J.C. PARADISO 1994), (J.C. PARADISO, 1997) .

Definición (fig. 1)

El diagrama es un esquema en donde la información es presentada en forma de claves (generalmente palabras) interconectadas por medio de trazos de unión, entramadas en una estructura (fig. 1) Las palabras representan ideas incluidas en una estructura temática más amplia. Uso como sinónimo la denominación de mapa cognitivo y llamo mapeo cognitivo al proceso de construcción, es decir a la representación espacial de los conocimientos. Este mapeo (mapping) puede ser considerado una estrategia instruccional (Heimlich JE y Pittelman SD 1986). Para evitar ambigüedades, excluyo de esta categoría a los dibujos, figuras, cuadros sinópticos, cuadros comparativos, tablas y otros esquemas menos estructurados. De acuerdo a la definición, en el mapa podemos considerar las ideas, sus conexiones y el ordenamiento en una estructura.

1) ideas: Pueden tratarse de conceptos o de proposiciones, representados mediante claves. Los puntos de la estructura en donde se concentra esta información significativa se llaman nodos o nudos. Las claves con las que representamos la información, en la mayoría de los casos son palabras, aunque podemos usar imágenes gráficas (dibujos, etc.) o símbolos. En el proceso de construcción, se eligen palabras que sinteticen lo que se desea expresar en cada nodo. Esas palabras-clave deben ser capaces posteriormente, de irradiar el contenido semántico del texto original, permitiendo la reconstrucción de lo que fue omitido. Expresado de otra manera, una palabra-clave contiene información explícita e implícita. Entre las funciones gramaticales, las de mayor poder evocativo suelen ser los sustantivos, seguidos por los verbos. Sin embargo, los verbos comunes frecuentemente están sobreentendidos en las conexiones. También los artículos son generalmente eliminados del mapa cognitivo; los adverbios que expresan cantidad o cualidad (más, menos, igual, mayor, etc.) se pueden reemplazar por símbolos matemáticos o se suprimen. Como queda expresado, omitir palabras en el diagrama no es lo mismo que hacerlas desaparecer de la idea: deben quedar implícitas en las palabras-clave de los nodos o en los trazos de unión.

En cuanto al significado de estas palabras, en los nodos se suelen representar conceptos o proposiciones. Cuando se trata de una “red semántica” (diagrama donde se representa una sola proposición) en los nodos sólo encontraremos conceptos. (Serafini MT, cap 13). En este caso la proposición se construye uniendo dos o más nodos, a través de un verbo sobreentendido en la línea que los vincula (véase por ejemplo -fig.1-, cómo se sintetiza la primera oración del párrafo, dejando implícita la expresión “suelen representar”).

significado

proposiciones

conceptos

(Detalle de la fig. 1) 1)

Las palabras implícitas no son unívocas; en el caso ejemplificado hay numerosas expresiones que pueden intercambiarse: “suelen representar”, “pueden contener”, “existen” “es posible encontrar”, etc.. Cualquiera de ellas reemplaza a la original sin cambiar el sentido del texto. Esta fluidez de las palabras de enlace es característica del aprendizaje comprensivo (retención de proposiciones) con respecto a la memorización mecánica de un texto lineal (retención textual de oraciones).

2) conexiones entre las ideas: por medio de líneas o trazos que siguen diferentes vías. Es decir que las conexiones lineales sirven para asociar la información contenida en los diferentes nodos; al reemplazar palabras que abultan el texto, las relaciones se expresan y visualizan mejor.

Enfatizo en que, en un mapa cognitivo, cada tipo de trazo puede representar una modalidad de relación entre dos nodos: el grosor, la continuidad, eventualmente al color, la presencia de una flecha en el extremo distal, son algunos de los elementos que se deben aprovechar para sumar significaciones, evitando el empleo de palabras. Así, un trazado más grueso debe sugerir mayor importancia de una relación dentro del contexto de ideas expresadas, una línea discontinua, una relación relativamente laxa o dudosa; una flecha nos puede indicar: el sentido en el que se verifica la relación, o una causalidad, o bien una secuencia temporal. El mapa cognitivo es una construcción personal, donde más allá de las convenciones generales, es conveniente que cada uno deje su impronta. Fuera de las situaciones en donde el conocimiento debe compartirse (por ejemplo una exposición pública o una publicación) considero que el mejor criterio para evaluar un mapa cognitivo debe ser pragmático: ¿sirve o no a quien lo emplea?.

3) estructura: como resultado de las relaciones que se establecen entre las ideas, cada párrafo o enunciado, tiene una estructura que le es propia. Esta estructura, ya implícita en el texto original en prosa, se hace explícita al construir un diagrama. Se acostumbra distinguir micro, macro y superestructura (Sánchez Miguel 1995). Particularmente interesante es la posibilidad de representación de la macroestructura (coherencia global, conectando entre sí todas las ideas por su relación con el significado del conjunto) (García Madruga JA, Luque JL 1993) y de la superestructura (que hace referencia a la organización del texto). El tipo de superestructura o esquema resultante, dependerá del "formato" del texto, según se trate de textos narrativos o expositivos y dentro de estos últimos de acuerdo a los tipos de pasajes (de enumeración, secuencia, confrontación, etc.). Nos referimos a ello en otro trabajo (Paradiso JC: Lectura y Vida 1996)

Variantes, nomenclaturas y aplicaciones

El diagrama que hemos descrito hasta ahora, representado en la fig. 1, es una de las formas más comunes: información contenida en nodos, trazos de unión con información sobreentendida -referida ésta a las relaciones entre diferentes nodos-. Pero existen otras formas de construcción que también revisten interés. Muchos autores construyen diagramas distribuyendo información sobre los trazos lineales, en forma ramificada, sin existir propiamente nodos (fig. 2). Heimlich y Pittelman usan indistintamente ambas configuraciones para sus mapas semánticos (Heimlich JE, Pittelman SD).

Casi cada autor que ha trabajado con esta técnica, ha creído necesario crear una denominación propia, basado en sutiles diferencias. Se usa ampliamente el nombre de red, pero esta palabra, tanto en castellano como en inglés (net) connota una estructura de conexiones intrincadas, con múltiples entrecruzamientos. Reservamos entonces este nombre para un tipo particular de diagrama (reticular) con esas características de multiconectividad. Quizás el nombre más genérico sea el de “diagrama”. También “mapa” resulta adecuado, pero por su notoria ambigüedad, virtualmente obliga a usar un segundo apelativo: conceptual, semántico, etc.. Entre los diversos nombres que han sido sugeridos, cada uno de ellos parece asociarse, por estipulación a veces arbitraria, a un procedimiento característico. Así, los “mapas conceptuales” son usados por Novak y Gowin y según prescriben estos autores, deben presentar un ordenamiento jerárquico (los conceptos más generales e inclusivos se ubican en la parte superior); además, explicitan las palabras de unión sobre las líneas conectivas (Novak & Gowin, 1984). A su vez, los “mapas semánticos” fueron propuestos por Hanf como una “técnica (estrategia) para transformar la lectura en pensamiento” (“semantic mapping”) (Hanf 1971) y retomados por Heimlich y Pittelman (op cit). Estos autores comienzan habituamente con una sesión de torbellino de ideas para recuperar los conocimientos previos del estudiante; el nombre de “semánticos” parece adecuado en cuanto activan y se construyen sobre la base de los conocimientos previos. A diferencia de los mapas conceptuales, tienen una disposición concéntrica o centrífuga, permitiendo una expansión bidimensional de ideas secundarias alrededor del tema central. Cuando deben expresarse jerarquías conceptuales, estos mapas centrífugos pueden resultar menos explícitos que los de Novak y Gowin, organizados por niveles verticales (Jones, Palincsar y otros, cap 2). El apelativo de “mapas memorísticos” usado a veces, enfatiza en el aspecto menos interesante de la estrategia, cual es la posibilidad de “memorizar”, lo cual reduce el aprendizaje a una sola de sus dimensiones.

Otros nombres aluden a procedimientos específicos: diagramas de flujo o flujogramas (secuencia de actividades), diagramas de predicabilidad y redes semánticas (usados en lingüística). (Novak pp 57) El nombre de “red semántica” ha sido usado para designar la estructura que representa una sola oración (o más propiamente una proposición). Por su parte, las “redes proposicionales” designan conjuntos de proposiciones contenidas en un texto discursivo. Estas redes explicitan las oraciones en forma prácticamente completa, aunque pasan de la estructura lineal a una forma reticular, empleando líneas de unión (Serafini cap 14 pág 259-283). La red adaptativa ha sido concebida por Alvermann para la enseñanza estratégica de las ciencias sociales en el aula.(Alvermann 1986)

¿Qué apelativo usar entonces para designar genéricamente a todos estos mapas? Prefiero llamarlos mapas cognitivos, porque hacen alusión a lo más general del conocimiento, incluyendo aspectos semánticos y sintácticos, que también se pueden poner en juego, a su manera, en la construcción de los mapas. Para decirlo en palabras sencillas, expresamos con un mapa nuestro conocimiento sobre un tema. El nombre que eligimos también nos permite dirigir la atención hacia sus relaciones con las estructuras cognitivas humanas (V. infra).

Fundamentos cognitivos

Los diagramas presentan interés para el aprendizaje en relación con varios aspectos, ligados tanto a la comprensión como a la retención de un texto, al estudio inicial como a los repasos, a la preparación de una conferencia como a su desarrollo expositivo, al diagnóstico de ciertas dificultades de comprensión como a una vía para superarlas, a la producción individual como grupal.

En primer lugar, en la construcción de un mapa cognitivo se ponen en juego una serie de procesos y estrategias, que se cuentan entre los más elevados dentro del aprendizaje y que contribuyen a una mejor comprensión textual. Entre ellos: la esencialización (selección de ideas, conceptos y palabras más importantes), jerarquización (relaciones jerárquicas entre las diferentes ideas), análisis (descomposición de un todo en sus elementos constitutivos, es decir separación e identificación de las ideas más elementales o simples), reorganización (cambio de la secuencia del material según su significatividad para el lector), asociaciones intra y extratextuales (establecer conexiones entre los nodos o aún con información contextual o agregada al texto), síntesis (reagrupamiento por categorías más amplias y abarcativas), incluso confrontación con el conocimiento previo del sujeto, fenómeno al cual desde Ausubel se le presta gran atención (Ausubel, Novak & Hanesian 1983) (Geva 1983) (Ontoria Peña, Ballesteros, Cuevas et al, 1993) (Heimlich JE, Pittelman SD 1994).

El mapa cognitivo permite desplegar ante los ojos del lector la estructura del material (Patterson, Dansereau & Newbern, 1992). Durante su diseño y construcción, se puede poner en juego un sistema de procesamiento espacial, guiando la extracción de ideas principales e información detallada (Lambiotte et al, 1989). La construcción de mapas forma parte importante de las estrategias para enseñar a aprender (Jones, Palincsar y otros 1995). Los utilizamos para la enseñanza de estructuras (Paradiso JC, 1996, material de cátedra).

El texto presentado en forma de diagrama cambia desde su conformación originalmente lineal a otra espacial. Las diferentes opciones para la selección de información destinada a los nodos, la naturaleza de las conexiones y la estructura resultante, frecuentemente dan como resultado una construcción altamente personalizada, probablemente única para cada estudiante. Además, la estructura suele tener una disposición distintiva para cada tema; esto ayuda al reconocimiento y discriminación entre temas semejantes y sirve al proceso de aprendizaje. En este reconocimiento está implicada una parte del lóbulo temporal del hemisferio derecho que, tal como Luria ha demostrado, está encargada de efectuar la representación espacial de los conceptos. Puede inferirse que, en el trabajo de construcción de un mapa cognitivo, se pone en juego la creatividad del estudiante, por la posibilidad de distribuir las ideas espacialmente, desarrollando las relaciones explícitas del texto, así como intentando el descubrimiento de relaciones que no siempre están muy claras en el texto original.

En cuanto a la retención, diversas investigaciones de diseño experimental se continúan efectuando para establecer el verdadero lugar de los diagramas. En un estudio con material técnico, se ha demostrado que el uso de diagramas mejora la evocación de las ideas principales y secundarias (Rewey, Dansereau, Skaggs et al, 1989). Más recientemente, Scevak et al (1993) confirman su utilidad al obtener mejores resultados, en aquellos estudiantes que habían sido entrenados en su uso, en la evocación del material, tanto de ideas principales como detalles. En otro estudio, S. Iovino (1993) comparando la construcción de redes con el subrayado, obtuvo mejores resultados en la evocación inmediata con el subrayado, pero con este procedimiento hubo una notable caída de la evocación más alejada que, en cambio, se mantuvo estable en los que trabajaron con redes. Es de esperar que la retención obtenida a partir de la construcción de diagramas sea más estable que la generada por otros métodos, tales como la repetición verbal o el subrayado, como se verifica en el citado estudio de Iovino. Quizás ello exprese la importancia de la reorganización, reelaboración textual y personalización en el aprendizaje. Algunas de estas ventajas se derivan de su facilidad para mostrar relaciones espaciales entre los conceptos a los cuales ilustran (Larkin & Simon, 1987) (Winn et al, 1989). Asimismo, sostenemos que existen particulares relaciones entre las estructuras textuales, las de los mapas y las estructuras cognitivas del sujeto, aspecto que se desarrolla en el siguiente epígrafe. En los diagramas pueden incorporarse con facilidad tanto símbolos como elementos figurativos (íconos). En otro estudio controlado, trabajando con diagramas se encontró que el uso de elementos figurativos mejora el desempeño de los estudiantes menos hábiles (Winn & Sutherland, 1989).

La retención del material puede verse facilitada también por la disminución del volumen total del texto. En efecto, la supresión de palabras, especialmente de aquellas que en el texto en prosa sólo sirven de nexo entre las ideas, permite resaltar otras (selección y esencialización). Términos de alto poder evocativo (palabras-clave, símbolos o imágenes), son capaces de representar ideas con mucho menor extensión textual y, si se hace correctamente, con mayor claridad que el texto lineal original, en cuanto son capaces de portar y aportar información implícitamente. El resultado, en comparación con el texto lineal, presenta menor extensión sin desmedro de la cantidad de información, especialmente de aquella más relevante. Esto disminuye el tiempo de los repasos ya que debe manejarse menor volumen de material.

En suma, los mapas pueden ser útiles ya sea que se considere la comprensión como la retención, ambos aspectos esenciales en el aprendizaje. En un estudio controlado reciente, Monereo y Pérez comparan los beneficios del uso de mapas conceptuales en comparación con otras estrategias, como la autointerrogación, la clase magistral, las pausas expositivas (permitiendo la reelaboración personal del material) y la entrega de hojas-modelo esquemáticas (que facilitan una reorganización del tema). Los mejores resultados se obtienen con los mapas conceptuales y las pausas expositivas; los mapas se conplementan favorablemente con todas las estrategias de anotación, especialmente cuando el estudiante guía su acción mediante interrogantes. (Monereo y Pérez 1996).

Es posible inferir que el uso de mapas cognitivos contribuye al aprendizaje significativo-profundo, que puede definirse como la búsqueda de relaciones entre los materiales, incorporación del conocimiento en el bagaje personal y extracción del significado de los materiales implicados (Selmes, citado por Monereo y Pérez 1996).

Aplicaciones

Hemos referido cómo el mapeo puede emplearse como auxiliar del aprendizaje, como estrategia para mejorar los resultados del estudio individual. Más reciente -y menos conocida- es la posibilidad de su uso por los educadores para el diagnóstico de las dificultades de sus estudiantes, identificando las áreas temáticas con mayores problemas (Patterson et al, 1992). El educador que se familiarice con la técnica hallará que el diagrama es excelente para evaluar los conocimientos y la comprensión sobre un tema. Pidiendo al estudiante que efectúe un diagrama sobre el texto, se puede obtener información relevante sobre su retención y especialmente sobre su comprensión.

Los diagramas pueden también tener aplicaciones como esquema de organización de una conferencia o como síntesis de la reflexión de un grupo humano, etc. Por ej., en determinadas situaciones grupales o institucionales, un coordinador (psicólogo social, psicólogo institucional, educador, etc.) junto con los actores institucionales construyen redes explicativas o estructuras de contenidos para tratar de interpretar la naturaleza de un problema, su delimitación, los puntos más importantes en donde deben centrarse las acciones para obtener soluciones, etc. (Davini pag 29). Los diagramas se han usado como registro de la actividad grupal en la técnica del “torbellino de ideas”, en cuanto permiten expresar y desplegar mejor las relaciones causales entre las ideas emergentes. Precisamente en el procedimiento de los mapas semánticos que preconizan Heimlich y Pittelman, generalmente se comienza con una sesión de brainstorming en la cual se pide a los estudiantes que verbalicen asociaciones sugeridas por el tópico o por palabras gatillo, mientras el docente va incluyéndolas en el mapa, es decir, categorizándolas (Heimlich y Pittelman (1994). En este caso el objetivo es desplegar y hacer conciente el conocimiento previo del tema que traen los estudiantes. Se relaciona íntimamente con los mencionados aportes de Ausubel.

Relaciones entre mapas y estructuras cognitivas

Cuando presentamos la información en un diagrama, donde conceptos y proposiciones son unidos entre sí por trazos lineales, probablemente estemos imitando la forma de procesamiento cerebral. La construcción de un diagrama es una actividad que necesariamente involucra a ambos hemisferios cerebrales. Si bien es cierto que es imposible concebir que en circunstancias normales trabaje un solo hemisferio, existen situaciones de predominancia de uno sobre el otro en relación con el tipo de tarea intelectual. Es conocido que el hemisferio izquierdo (H.I.) preside las funciones vinculadas a la comunicación verbal o digital, las secuencias, los razonamientos lógicos, los procesos de análisis, etc.. Por su parte, el hemisferio derecho (H.D.), preside las organizaciones espaciales, la comunicación no verbal, el trazado de esquemas, dibujos, etc.. En la lectura que se efectúa sobre textos discursivos, la actividad es hegemonizada por centros del HI, tanto más cuanto más abstracto sea el contenido. Por el contrario, en el proceso de construcción de un diagrama, cuando el sujeto está recodificando el mensaje del texto original, hay una mayor distribución del trabajo cerebral: mientras que el HI controla la parte semántica (representada por los conceptos y proposiciones que ocupan los nodos) es esencial la participación del HD para la distribución espacial, la configuración de la estructura y el trazado de las relaciones entre los nodos. También el HD aporta imágenes gráficas y los diferentes símbolos. Así, al recuerdo de los contenidos semánticos se suma el de la estructura y la configuración espacial. Ello puede explicar porqué mejora el aprendizaje usando esta técnica.

Los textos en prosa son secuencias lineales de palabras, agrupadas gramaticalmente en forma de frases y oraciones. La metáfora del hilo conductor del discurso es ilustrativa. Como lo hiciera notar Mc Luhan, seguramente esa linealidad se ha acentuado y ha disciplinado nuestra manera de pensar el mundo en la llamada “Galaxia Gütemberg” (del Rio 1985). Quizás esa linealidad se esté rompiendo a partir de los hipertextos en la Galaxia informática de Bill Gates, pero esto es una digresión y -como estamos en un texto normal- debemos retomar el hilo anterior. Esta secuencia lineal no está preformada: es un artefacto que producimos en el momento de comunicar ideas. El cerebro almacena la información en forma de estructuras o redes tridimensionales. Por lo tanto, para comunicarnos debemos transformar la información desde la forma de red a la linealidad discursiva. Quien escucha o lee, debe realizar la operación inversa: transformar esa información lineal en una estructura reticular adecuada al procesamiento de la mente. Novak afirma que "los mapas conceptuales pueden ayudar a llevar a cabo esta transformación linguístico-psicológica" (Novak et al, op.cit. pag 75).

Ahora bien, ¿qué tipo de información se deposita en estas redes?: Se sabe que el cerebro no puede almacenar discursos u oraciones completas, sino fundamentalmente elementos clave: en la información semántica serán conceptos y proposiciones, especialmente las de mayor nivel (macroestructura) (Sánchez Miguel E, 1995). Esto es tanto más así, cuanto más complejo es el material. Inversamente, cuando la mente se aboca a una producción intelectual, primero recupera los elementos clave de su almacenamiento y luego los une, los relaciona e integra para su expresión.

Desde la lingüística, se establece una distinción entre la estructura superficial y la estructura profunda de las oraciones. La estructura superficial está constituida por oraciones completas, es decir por todas las palabras unidas entre sí por determinadas reglas sintácticas, etc. La estructura profunda remite al significado de la oración, a las proposiciones, a la información esencial. Chomsky ha descrito reglas transformacionales por las cuales la estructura profunda se transforma en algo apto para ser transmitido (estructura superficial). En las oraciones simples, la estructura superficial es semejante a la profunda, siendo también similar la forma de almacenarse el recuerdo. "A medida que las oraciones son más complejas, lo que se almacena es algún esquema de base esencial, más una o más "notas" que sirven como reglas para regenerar la oración en su forma superficial original. Esto significa simplemente que lo que se almacena (en el cerebro) es alguna representación codificada de la oración compleja" (Ellis, 1972, pag 230).

Podemos inferir que, para que el cerebro aproveche al máximo su capacidad, la información debe estructurarse de tal manera que pueda ser asimilada con facilidad. Los mapas cognitivos resultan en un esquema semejante a las redes que se forman en el cerebro tanto para el almacenamiento de información como para el pensamiento verbal y la comunicación. Se puede admitir que son representaciones gráficas de la información contenida en nuestra intimidad cerebral. Por ello facilitan tanto el aprendizaje como la recuperación de la información.

Dialéctica entre actividad mental y mapas cognitivos

Quien construye un diagrama, debe desplegar sus ideas, explicitando las relaciones y las jerarquías que ellas guardan entre sí, tal como las entiende. Quiere decir que el diagrama reproduce la información tal como se encuentra en la mente, mostrando las estructuras de las que esa información forma parte.

La construcción del diagrama, como la de un dibujo, debe involucrar una imagen previa o simultánea. Cuando dibujamos, o bien tenemos frente a nuestra vista el modelo o referente empírico, o bien lo representamos a través de la imaginación. Se ha llamado la atención sobre la naturaleza interactiva de ver, imaginar y dibujar. La "concepción" del gráfico (que es una actividad mental) precede al propio dibujo (McKim 1980). Aplicando esta lógica a la construcción de un diagrama, es posible pensar que su concepción puede estar precediendo a su ejecución. El sujeto trata de explicitar cómo entiende el texto. Y, cuando va construyendo el mapa sobre el papel, al ser percibido el registro, devuelve información al cerebro. Esta retroalimentación le permite ir confrontando el diagrama con la información de origen. A través de la imagen y de las correcciones que se van introduciendo, se pueden comprender mejor las relaciones.

En un simposio reciente he expresado que los intercambios entre mente y mapas cognitivos, traducen una relación dialéctica entre dos registros (Paradiso 1994). Un diálogo entre los registros cerebrales y los registros gráficos. Ambos son dinámicos y plásticos. En el caso del diagrama, por cuanto es una construcción a la cual se va modelando, corrigiendo, moviendo elementos, completando conexiones, etc. En el caso de la representación mental, ésta se va modificando y reacomodando a través de la interacción con el producto. Cada reacomodación en el diagrama, implica reorganizar y reelaborar los esquemas mentales que le dieron origen.

Se han estudiado correspondencias de las estructuras mentales con los textos en prosa. Se ha afirmado que el texto es un medio extraordinario para investigar la mente y que, a su vez, también "las propiedades de la mente humana dan cuenta de cómo comprender los textos" (Hernández & García, 1991, pag 71). Hemos argumentado acerca de la mayor aproximación a partir de los mapas cognitivos. Creemos que el diagrama construido a partir de un texto, es la expresión gráfica de cómo éste se ha comprendido. Tal vez, su estructura es intermediaria entre las estructuras textuales y las mentales.

Algunas objeciones

A pesar de su utilidad, sobre lo cual hemos ofrecido numerosos argumentos, existen límites y objeciones al empleo de la técnica, cuestión que ahora discutiremos:

1) Se suele suponer que el empleo de esta técnica consume tiempo. Es una objeción ingenua. Es cierto que quien simplemente lee un texto pasará con mayor rapidez a través del mismo. Pero no debe ignorarse que el objetivo del estudio es comprender y recordar (en lo posible obteniendo placer en la misma actividad). Además de ser la experiencia habitual en quienes usan mapas, existen investigaciones que corroboran su utilidad en acuerdo con los fines expresados.

2) Puede pensarse que la técnica es complicada. En realidad, su manejo requiere de un breve período de aprendizaje inicial; la práctica hará el resto. Lo ideal es la evaluación efectuada durante la práctica, puesto que no es requisito alcanzar pleno dominio para su empleo. A pesar de previsibles imprecisiones o posibles errores el diagrama siempre enseña y contribuye al aprendizaje, aún aquél realizado precariamente por un principiante. Ciertamente, en la construcción de un mapa cognitivo se pueden cometer errores: inadecuada jerarquización, conexiones incorrectas, etc. Pero estos errores no hacen más que poner en evidencia un déficit en la comprensión o aún en la construcción del texto. Son la consecuencia y no el problema. Cuando al efectuar un mapa cognitivo el sujeto encuentra dificultades, ellas pueden expresar inconsistencias en la propia armazón del conocimiento. Frecuentemente en la lectura de un texto lineal, se disimula la falta de comprensión de algunos pasajes, ya sea ignorando o memorizando mecánicamente el trozo. La estrategia del mapeo sirve para poner de manifiesto estos puntos débiles, que pueden residir en el conocimiento previo del sujeto, en la comprensión de lo nuevo, en la articulación de lo previo con lo nuevo o en la propia lógica del texto.

3) Deberíamos enfatizar que, como toda estrategia de aprendizaje, su valor está condicionado por el grado de implicación y la actividad del sujeto. Aunque deban superarse algunas dificultades (o quizás gracias a ellas), el mejor diagrama es aquél que fue realizado por el interesado. Los esquemas ajenos tienen menor utilidad para el lector.

4) No todo tipo de texto se beneficia en igual grado con la representación por un diagrama. Por ej., atendiendo a la superestructura, un párrafo de confrontación generalmente queda mejor expresado a través de un cuadro comparativo; la evolución de una variable a través del tiempo se expresa mejor construyendo un gráfico en un sistema de coordenadas cartesianas; los enunciados descriptivos, así como los del tipo enumerativo, frecuentemente se representan muy bien con un simple dibujo, etc.

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macroestructura

Fig. 1: Diagramas. Definición

estructura

esquema

nodos

color

flechas

conexiones

grosor

enumeración

secuencia

confrontación

DIAGRAMA

continuidad

superest

narrativa

expositiva

otras

claves

Símbolos

= á ?

imágenes

palabras

funciones

significado

conceptos

proposiciones

Sustantivos

++++

Verbos

++

conceptuales

semántica

REDES MAPAS

proposicional VARIANTES semánticos

explicativa

memorísticos

DIAGRAMAS especiales

adaptativa

flujo predicabilidad

Fig. 2: Diagrama arborescente con información representada en las ramas (mapa semántico)

---------

[1] Usaremos mente o actividad mental en el sentido que le da Piaget, incluyendo conciencia y actividad nerviosa superior (op cit pp 112). Por su connotación, aunque incluye al órgano cerebral, remite menos directamente a su anatomía y más a su actividad, es decir a la fisiología.

02/10/2006 GMT 1

Memoria, esquemas cognoscitivos y comprensión

paradiso @ 16:00

Memoria, esquemas cognoscitivos y comprensión
Juan Carlos Paradiso

Publicado en A. Sánchez Cábaco et al (2001): Ámbitos aplicados de Psicología de la Memoria, Madrid: Alianza, cap 2, pp 47-65.

1. Introducción

La comprensión –en particular la del lenguaje– es una de las actividades más importantes, complejas y esenciales del ser humano. Pero si bien ella implica a todos los procesos psicológicos básicos –entre ellos a la memoria– por otra parte éstos son condiciones necesarias para que se produzca la comprensión.
El considerar estos procesos psicológicos separadamente, no deja de ser un artificio didáctico. Para apoyar esta idea basta señalar las nuevas concepciones de la memoria de trabajo que incorporan un ejecutivo central en el propio sistema del ‘corto plazo’, el cual se complejiza y ‘se hace inteligente’ por decirlo metafóricamente (Baddeley, 1986, 1990; Rosselló y Revert, 1999; Tejero y Pastor, 1999). Otro argumento proviene de las diferentes teorías acerca de los esquemas y estructura cognoscitivas , que la memoria toma prestado y comparte con la inteligencia (Piaget e Inhelder, 1978).
Desde la dimensión pedagógica, un aprendizaje inteligente no consiste en adquirir más conocimientos, sino en utilizarlos mejor: se trata de utilizar los recursos de la memoria en forma estratégica, bajo la guía de la inteligencia. En este capítulo consideraremos el caso de la memoria en relación a la comprensión lectora. La intervención de esquemas cognoscitivos tiende un puente entre comprensión y memoria, a la vez que resulta explicativa para muchos de los procesos que estudiaremos a continuación.

2. Lectura, comprensión y memoria

La lectura comprensiva es la actividad psicológica por la cual un sujeto pone en juego estrategias y recursos intelectuales con el objetivo de comprender el significado de un texto e incorporarlo dentro de un marco de referencia constituido por sus conocimientos previos – los cuales están organizados en esquemas y estructuras cognoscitivas –.
Con respecto a esta definición que proponemos, debemos destacar que, aunque en definitiva la lectura está bajo el control de la inteligencia, muchos procesos son automáticos, especialmente en los niveles inferiores del procesamiento.
Se infiere que el texto se asimila según la perspectiva del lector, o sea que la interpretación final del texto será una construcción. El lector comprende el material gracias a la intervención de sus conocimientos previos, pero a la vez se puede decir que ha comprendido cuando la información nueva se incorpora y se articula con aquellos conocimientos.
Esta articulación entre conocimientos previos e información nueva nos acerca a la idea de interactividad. El lector puede efectuar con el material procesos de análisis y síntesis, usando estrategias o recursos flexibles para que el mensaje contenido en el texto sea congruente con sus conocimientos previos. Según el grado en que se consiga tal congruencia, la información podrá ser aceptada e incorporada o por lo contrario producirá lo que Festinger llamara una disonancia cognitiva (Ovejero, 1993) o lo que la escuela de Ginebra caracterizara como conflicto cognoscitivo (Fernández Barrocal, 1992) mecanismos que algunos consideran subyacente al cambio conceptual.
El cambio conceptual resulta de la interacción entre el conocimiento previo y el nuevo. Como consecuencia de sus experiencias cotidianas los sujetos tienen una serie de marcos de referencia alternativos que pueden ser considerados erróneos desde el punto de vista científico. En la escuela, ‘aprenden’ lo que los docentes le piden, adquieren el vocabulario científico y responden a las preguntas de los exámenes. Pero al regresar a la vida diaria continúan usando sus viejos conocimientos cotidianos y éstos pueden continuar durante años coexistiendo con el conocimiento científico. El conocimiento previo – también organizado en esquemas jerárquicos aunque quizás más laxos – es un prerrequisito para la adquisición de nuevos conocimientos, pero por la otra parte, también puede impedir la comprensión y el aprendizaje, porque puede ser incompatible con el nuevo conocimiento presentado. Por lo tanto, el aprendizaje requiere no solamente la adquisición de nuevos conocimientos, sino frecuentemente la reorganización del conocimiento preexistente, es decir del cambio conceptual (Schnotz y Preu, 1997).
La intervención de la memoria en el proceso es permanente. Desde la imprescindible intervención de la memoria de trabajo para mantener la ilación y el aporte permanente de la memoria de largo plazo (MLP) para que los contenidos sean inteligibles y significativos, hasta el aprendizaje y el recuerdo (‘memorización’) que tiene lugar con el texto nuevo que se está incorporando al sujeto . El recuerdo no es totalmente voluntario: como se sabe existe memorización no intencional de mucha información, aunque la intervención de la voluntad, del interés y de las estrategias producirá, sin duda, un efecto mayor.

3. El rol de los conocimientos previos: esquemas cognoscitivos

3.1. Cómo se organizan los conocimientos

Cuando en la literatura cognitiva actual se habla de comprensión, es insoslayable hacer referencia a los conocimientos previos. El aporte de numerosos autores de este siglo ha llevado a admitir que estos conocimientos se encuentran organizados en esquemas y estructuras cognoscitivas. El interés de los esquemas para los fines de este capítulo es mostrar las relaciones intrincadas que éstos entretejen entre memoria e inteligencia. Otra cuestión importante es la referida al rol de los esquemas en el conocimiento y el cambio conceptual.
Los esquemas fueron formulados por Head, retomados por Bartlett (1932), explorados y desarrollados por Piaget. La continuidad es reconocida por el ginebrino “La idea de aplicar al análisis de la memoria el concepto de esquema no es ciertamente nueva y F. Bartlett la defendió brillantemente inspirándose en Head” (Piaget e Inhelder, 1978, p. 344). Son reformulados desde el paradigma del Procesamiento de la Información a partir de los frame (marcos) (Minsky, 1975, 1986), los esquemas de relatos (Rumelhart, 1980) y la ‘nueva teoría de los esquemas’ (Rumelhart y Norman, 1978). Se ha agregado complejidad al tema al describirse esquemas retóricos o superestructuras en los textos, a los que consideramos relacionados con los esquemas cognoscitivos (Meyer, 1984; Kintsch y Van Dijk, 1978).
El resultado es que existe una innumerable cantidad y variedad de esquemas, al lado de una indeseable dispersión conceptual, ya que no todos los autores significan lo mismo cuando los nombran, mientras que otros utilizan otros nombres para designar a los mismos conceptos. Creemos necesario reconocer diferentes tipos de esquemas, los cuales comparten muchas características y difieren en otras; ello exige un esfuerzo por agruparlos en un género común. Ese género que los incluye bien puede llamarse ‘configuraciones cognoscitivas’, ‘esquemas en sentido amplio’, ‘esquemas cognoscitivos’ o simplemente ‘esquemas’, nombre que usaremos en este trabajo por un principio de parsimonia; por otra parte, con esta denominación hacemos honor a los primeros autores que los describieron.
Para la Psicología Genética, en el adulto los esquemas se encuentran organizados en configuraciones más complejas a las que llaman ‘estructuras’. Primero se formarían los esquemas, los cuales progresivamente se van relacionando, primero intuitivamente – pensamiento intuitivo preoperatorio – luego se organizan lógicamente para conformar estructuras. Pero no profundizaremos en esta distinción.
Aquí proponemos una clasificación basada en la modalidad de codificación y en la naturaleza de la información contenida; así distinguimos esquemas sensomotrices (propioceptivos), conceptuales (lingüísticos) y analógicos (icónicos). Además mencionaremos otras categorías todavía más discutidas, como los esquemas procedimentales y los modelos mentales.

 Esquemas sensoriomotrices, cuyo prototipo es el descrito por Head. Este autor se interesó en el mecanismo por el cual el ser humano selecciona los movimientos para adoptar determinada postura o para desarrollar ciertas funciones habituales. En 1926 explicó este fenómeno con lo que llamó “esquema”, un modelo que representa las posiciones relativas de las diversas partes del cuerpo y que continuamente registraba los cambios de postura. El esquema tendría una representación mental de la postura actual del sujeto junto con la representación mental de la postura deseada, las que determinan la selección de un movimiento (Berlyne, 1965). Consideramos que esta representación sensoriomotriz –sensibilidad propioceptiva– puede asimilarse a lo que actualmente se conoce como el “esquema corporal”.

 Esquemas conceptuales – cuyo prototipo son los descritos por Bartlett – son aquellos cuyo contenido es de tipo semántico o declarativo. Éstos son los esquemas más comúnmente reconocidos, como que muchos autores reservan este nombre para las configuraciones que constan de conocimiento declarativo o simbólico (De Vega, Carreiras, Gutiérrez-Calvo y Alonso-Quecuty, 1990). Consideramos que los que han sido llamados ‘rasgos semánticos’ (Smith, Shoben y Rips, 1974) – conceptos representados en la memoria semántica como simples listas de rasgos o atributos – deben considerarse dentro de la misma categoría. Se acepta que los esquemas conceptuales están organizados jerárquicamente; en otras palabras existen esquemas que tienen diferentes niveles de generalidad, lo cual permite que unos estén comprendidos en otros. Así, el esquema conceptual de pájaro (ave que vuela, relativamente pequeña, con pico, que migra en bandadas, etc.) estaría comprendido dentro del esquema más general de ave. Así, el conocimiento conceptual sería una herramienta genérica que sirve para crear otras herramientas más específicas (Schnotz y Preu, 1997).

 Esquemas analógicos visoespaciales, como el “mapa cognitivo” de Tolman , quien dio este nombre a la pretendida formulación de un plan esquemático para la acción. El mencionado autor, experimentando con ratas, admitía que debía ocurrir algo en la mente en forma de una representación de los caminos posibles para salir de un laberinto (Tolman, 1948). Es obvio que no puede pensarse que estos mapas fueran de contenido semántico. Hoy se admite que esta categoría no es general e indiferenciada, sino compuesta de representaciones relativamente independientes: por lo menos se reconocen la visual y la espacial. Mientras la representación visual o pictórica se refiere a la apariencia visual de un objeto – forma, color o brillo – la imaginería espacial esquemática se refiere a las relaciones espaciales entre partes de un objeto, su localización en el espacio o su movimiento. No está limitada a la modalidad visual, sino que existirían imágenes espaciales auditivas y hápticas (Hegarty y Kozhevnikov, 1999).

 Entre las categorías que aún resta definir con mayor precisión se encuentran las referidas al uso del conocimiento, es decir a los procedimientos. Llamamos esquemas procedimentales a aquéllos que guían la aplicación del conocimiento –obsérvese que no se restringe a las conductas motrices–. Las dificultades para encontrarle una ubicación taxonómica son múltiples. Por una parte, cualquier tipo de esquema cognoscitivo debe incluir conocimiento procedimental: si no sabemos aplicarlo ningún conocimiento es útil. Por otra parte los esquemas procedimentales pueden compartir características de los otros: cierto registro de la posición y de la actividad corporal, percepción de imagen y espacio, registro temporal y control de los resultados de cada acción o movimiento, etc. .

 Los ‘modelos mentales’: son hipotéticos quasiobjetos internos que tienen una analogía funcional o estructural con los objetos a los que representan (Johnson-Laird, 1983; Schnotz y Preu, 1997). Tienen un carácter quasiperceptivo y estarían próximos a las imágenes mentales; sin embargo, son más complejos y además de imágenes y de parámetros espaciales y temporales, admiten la inclusión de parámetros psicológicos sociales y afectivos (De Vega y cols., 1990). Así pueden reflejar las metas e intenciones de los personajes, los vínculos causales, el tono emocional o afectivo del propio sujeto, componentes todos que contribuyen a prestar el carácter experiencial del modelo. Estos estados se representarían también en forma analógica en un sentido amplio. Se pueden también representar objetos intangibles, como las relaciones de negocios internacionales. Los modelos mentales no están representados en la MLP sino que se formarían en la MCP para resolver situaciones específicas temporarias. No habremos de decidir si los modelos mentales pueden integrarse o no a la misma categoría de los esquemas visoespaciales. Por ahora nos limitamos a señalar su parentesco.

 Sin pretender confundirlos, los esquemas retóricos o superestructuras de los textos, tienen una similitud de origen y de naturaleza con los esquemas cognoscitivos, especialmente con los visoespaciales y los procedimentales. También postulamos una interacción entre las estructuras textuales y estructuras cognoscitivas del sujeto, entre los cuales podrían mediar los diagramas y mapas (Paradiso, 1995, 1996a, 1997).

El asumir la diferente naturaleza de los esquemas – sensoriomotriz, visoespacial y semántica – es una hipótesis que esperamos demuestre su utilidad operativa. Algunos autores se han acercado a esta misma opinión o la aceptan implícitamente (Ballesteros, 1994). Serrano, habla de tres dimensiones de esquemas (presentativos, procedimentales y operatorios) que conducirían a tres formas diferentes de equilibración cognitiva (Serrano, Carranza y Brito, 1992). Hemos mencionado que desde el ‘Procesamiento de la información’ se admite que los esquemas pueden representar tanto el conocimiento declarativo como el procedimental (Rumelhart y Norman , 1978).

La clasificación que proponemos no es ajena a la que Bruner (1964, 1966) realiza de las modalidades de representación mental, a las que denomina adecuadamente ‘sistemas para representar la realidad’:
• La representación mental enactiva es aquella que representa acontecimientos por medio de respuestas motoras apropiadas, ‘como si quedaran representadas en nuestros músculos’. Las representaciones mentales enactivas se forman a través de la acción.
• La representación mental icónica o imaginativa codifica los acontecimientos mediante la ‘organización selectiva de los perceptos e imágenes y mediante las estructuras espaciales, temporales y cualitativas del campo perceptivo y sus imágenes transformadas’. Su origen está ‘en las imágenes mentales y en aquellos productos de la mente que detienen la acción y la resumen en un ícono que la representa’ .
• La representación mental simbólica se realiza por medio de características formales, arbitrarias y discontinuas (distantes en espacio y tiempo). Se caracteriza por la codificación a través del lenguaje.

Para establecer la correspondencia con nuestra propuesta, consideramos que las representaciones mentales enactivas serían el sustrato de los esquemas sensomotrices, las representaciones mentales icónicas de los visoespaciales y las simbólicas de los esquemas conceptuales. El mismo Bruner establece las analogías entre las representaciones mentales icónicas y los diagramas y mapas.
Existen otras clasificaciones de las representaciones mentales, como la de Paivio del doble código representacional (icónico y verbal), la de Anderson del tricódigo -visual, proposicional, y de series temporales- (Ballesteros, 1994). Se comprende que aún no existe suficiente consenso respecto a las categorías, si bien la noción de que existen diferentes formas de codificación / representación del conocimiento es firme. Las dudas surgen cuando se intenta sistematizar esta intuición en un constructo teórico, el cual ofrece dificultades evidentes por su intangibilidad.
El esquema se refiere al funcionamiento cognoscitivo y de hecho nadie ha visto esquemas dentro de la mente, pero sí se puede apreciar sus efectos increíblemente ubicuos. Tenemos millones de esquemas o marcos – exagera Minsky, (1986) – pero nadie estará en condiciones de desmentirlo por las dificultades evidentes para contarlos.

3. 2 Definición

Creemos que ahora podemos dar nuestra definición, que hemos pospuesto intencionalmente. Los esquemas cognoscitivos son estructuras complejas organizadoras e integradoras de conocimientos. Constan de un conjunto organizado de información relativa al mundo, con la cual se confronta cada nueva experiencia similar y se le otorga sentido inmediato; son susceptibles de aceptar, organizar y condicionar las percepciones y estructurar tanto la codificación como la recuperación. La palabra ‘similar’ aquí tiene un sentido amplio. La semejanza puede ser superficial o profunda, pudiendo consistir en rasgos banales y accidentales o bien en notas esenciales. Toda vez que el sujeto encuentre cierta similitud entre un esquema previo y la nueva experiencia, tratará de confrontar ésta con aquél – en forma más o menos automática –.
Los esquemas son estructuras que sirven para estructurar la realidad y que se estructuran en función de la organización percibida de esa realidad. El proceso es dialéctico. Sabemos que esas estructuras son representaciones de los objetos percibidos (o conjuntos de ellos), de manera que hay una cierta correspondencia entre realidad exterior y esquemas mentales, aunque éstos no sean un calco ingenuo ni tampoco estructuras a priori a las cuales debería ajustarse la realidad, sino construcciones que se basan en potencialidades de los sujetos que se actualizan en relación con la experiencia y que posteriormente servirán de esqueleto para nuevas construcciones.
Consideramos que los datos contenidos en los esquemas pueden activarse en forma simultánea o secuencial, lo cual nos habilita para aceptar los esquemas procedimentales.

4. Niveles estructurales y esquemas en comprensión de textos

4.1 Niveles de organización del significado
El procesamiento de la información en la lectura puede descomponerse en niveles estructurales: reconocimiento de rasgos, sílabas, letras y palabras, acceso al significado, reconstrucción de las proposiciones, ilación de frases entre sí, reconocimiento de la macroestructura y de la superestructura. Cada uno de los niveles supone un grado de integración y de complejidad mayor con respecto al anterior (Sánchez Miguel, 1995; Paradiso, 1998). Pero la lectura no progresa siempre en el sentido del nivel inferior al superior; frecuentemente ocurren también los procesos inversos: se reconocen o infieren palabras a partir del marco general brindado por la superestructura.
Cuando un individuo comprende una situación específica o un texto, activa un set de esquemas cognoscitivos y realiza ensayos –interactuando procesos de tipo bottom-up y top-down– para encontrar una configuración de esquema que mejor se adapte a los datos que va obteniendo.

4. 2 El modelo de los tres niveles
El modelo de comprensión de Kintsch y Van Dijk (1978) tiene un fuerte valor heurístico. Postula tres niveles, que se corresponden con la micro, macro y superestructura del texto:
• La microestructura se refiere a las proposiciones y a las relaciones lineales que existen entre ellas. La repetición de argumentos de una proposición a otra logra la coherencia local para cada fragmento. Esto culmina en la formación de la microestructura o texto base.
• La macroestructura es la representación del significado global del texto. Cuando nos referimos al texto, macroestructura equivale a ideas principales; análogamente cuando nos referimos al procesamiento significa que el lector ha logrado captar cuáles son esas ideas que debe jerarquizar.
• La superestructura o esquema retórico hace referencia a la organización general del texto. La estructura esquemática será diferente según que se trate de una narración, un texto argumentativo o diversos tipos de textos científicos (Meyer, 1984). Durante la lectura el sujeto reconocería estos esquemas, los que a su vez contribuyen al procesamiento en los niveles inferiores: macro y microestructural.

4.3 Esquemas cognoscitivos y retóricos
Ya explicamos que, como resultado de la interacción con el mundo, el sujeto forma representaciones mentales que están organizadas en forma de esquemas interrelacionados y que guardan entre sí una cierta jerarquía. Todo texto también posee una estructura de niveles jerárquicos; al ser procesado, su representación mental de alguna manera reconstruye estos niveles. Que estos niveles se hallan implícitos en el texto, significa que estaban predeterminados por la intención del autor. Los niveles estructurales del texto, pueden ser considerados a la par de los niveles del procesamiento de la información o de organización del significado. Esta aparente ambigüedad puede resolverse admitiendo un cierto isomorfismo entre la estructura textual y las estructuras mentales. Ello nos permite hablar de construcción o reconstrucción de la estructura textual en el proceso de lectura y comprensión. Esperamos justificar así por qué estamos considerando dos categorías aparentemente distintas: esquemas cognoscitivos (mentales) y retóricos (de los textos) y que quizás sea fútil preguntarnos si los esquemas son inherentes al texto o al lector.
Los esquemas intervienen en la lectura y comprensión de un texto a través de la activación del proceso descendente ‘orientado conceptualmente’; también a partir de los esquemas el lector puede establecer inferencias, completar omisiones de información, etc.
El recuerdo de los contenidos depende del lugar que éstos ocupan dentro de la estructura jerárquica. Así, las ideas principales se retienen mejor que las secundarias: “efecto de los niveles”. Sin embargo, las informaciones seleccionadas no son las mismas en todos los lectores. Ello estará en relación con la perspectiva cultural del lector, con sus intereses, sus esquemas previos y sus competencias. Por ejemplo, los que llamamos lectores inexpertos, tienen tendencia a tratar a toda la información por igual o siguiendo criterios poco sólidos para jerarquizar los contenidos.
Hemos expresado que los procesos de comprensión operan simultáneamente en varios niveles de modo interactivo; si bien los niveles inferiores alimentan a los superiores, también éstos ejercen cierto control sobre los primeros (Paradiso, 1998). En otras palabras, si el procesamiento de la microestructura es la base para que se represente la macroestructura, ésta a su vez está guiada por la superestructura y ambas ayudan a seleccionar la información de la microestructura.

5. Lectura y procesamiento de la información

Recordemos que durante la lectura interviene especialmente la memoria de trabajo continuamente tendiendo puentes entre la nueva información que ingresa y los esquemas y conocimientos previos del lector. La limitación funcional de la memoria de trabajo es conocida (7 ítems +- 2 con una persistencia de algunos segundos). Por ello, al considerar la comprensión lectora debemos tener en cuenta dos hechos:
• En cada nivel existen procesos automatizados que operan al lado de estrategias conscientes y que facilitan el proceso de comprensión y representación del texto. Cuanto más logren automatizarse los procesos inferiores, suponemos que el lector dispondrá de mayores recursos libres para la comprensión global del texto y su recuerdo.
• El reconocimiento y la persistencia de la información relevante (macroestructura) en la conciencia del lector (es decir en la memoria de trabajo) es importante para lograr la comprensión global, en cuanto la ilación no se establece entre detalles sino por medio de las ideas principales.

Kintsch (1988) ha efectuado modificaciones a la teoría, que lo acercan a los modelos conexionistas. Así, presenta al procesamiento en buena parte como automático, enfatizando menos en la utilización consciente de estrategias. Sin embargo, otros autores han mantenido la teoría original, que sigue iluminando nuevos desarrollos (Sánchez, 1995) (García Madruga y Luque, 1993). Creemos que ambas versiones pueden considerarse parcialmente complementarias y lo exponemos como hipótesis.

5.1. Procesamiento de la microestructura

Existirían dos caminos posibles para la construcción de la microestructura o texto base. En primer lugar el automático: en la reformulación de Kintsch, el proceso es fundamentalmente no inteligente, casi del tipo ensayo y error. Al leer cada porción de texto, por asociación aleatoria se van activando multitud de conceptos, proposiciones y esquemas en la MLP semántica. De este modo, se ponen en juego procesos ascendentes (bottom up) y desccndentes (top down) que deben confrontarse, para ir descartando o confirmando los esquemas activados. En segundo lugar el estratégico: paralelamente a la formación de la representación mental del texto original existe una actividad de solución de problemas, que implica la realización de inferencias inteligentes. El lector también puede utilizar las llamadas estrategias de integración proposicional o tema/comentario, las cuales eran particularmente enfatizadas en las primeras postulaciones a las cuales nos hemos referido (Kintsch y Van Dijk 1978).

Estas ‘microestrategias’ operan creando una progresión temática entre las proposiciones del texto: el lector trata de crear un argumento o tema que actuará como conexión, es decir como hilo conductor al que se irán refiriendo las sucesivas interpretaciones de la información obtenida en cada “ciclo de procesamiento”. La estrategia tema/comentario supone que el lector se enfrenta a los textos con un heurístico, que puede resumirse así:
“Siempre te hablan de algo. Busca ese algo, bien en el contexto inmediato, bien en la representación que ya tienes en tu memoria ... bien en lo que te parezca más probable ... En cualquiera de los casos, ese algo es la pieza clave para construir y enlazar la siguiente idea”.
(Sánchez, 1989, p. 56)
La conexión tema/comentario puede hacerse de varias maneras: definido el tema, cada nueva información es solapada como comentario; otras veces el comentario se convierte en tema de la siguiente proposición. Cuando la nueva proposición es interpretada como ajena a la anterior, ocurre un corte y se introduce un nuevo tema. Este momento suele reconocerse: es cuando el orador introduce la pausa que pone fin a un enunciado. Es también el momento en que quien está tomando notas sobre un discurso entiende que comienza un nuevo párrafo, señalándolo con punto y aparte.

5.2. Procesamiento de la macroestructura

La macroestructura lleva a identificar los diferentes niveles de la información textual: la idea principal y sus relaciones con las ideas secundarias y detalles.
Un nombre adecuado para este nivel de procesamiento es el de esencialización (Kieras, citado por Hernández y García, 1991, pág. 183). La esencialización identifica las ideas principales, reduce, organiza y completa la información de la microestructura, dando lugar a una representación semántica más general (más económica y abstracta). Tres son las estrategias con las cuales operarían los sujetos para identificar la macroestructura.

• A) Selección/supresión: cuando existe una frase temática explícita, la estrategia consiste en su selección (jerarquización). Cuando no existe frase temática o idea principal, el lector puede seguir el camino inverso: elimina o descarta las proposiciones que son superfluas para el contenido global. En términos generales, cada proposición que no es condición de interpretación de una proposición subsiguiente puede ser suprimida. Suprimir no significa borrarla de la memoria, sino obviarla en la macroestructura; una microproposición puede ser eliminada del texto resultante pero ser recordada como una idea secundaria.
• B) Generalización: actúa sobre la microestructura sustituyendo un grupo de conceptos o proposiciones por el concepto o la proposición más general que designa a una jerarquía inmediatamente superior. Es un movimiento sintético de abstracción hacia categorías mayores – genéricas – que incluyen y subsumen a las proposiciones originales (proceso de supraordinación). La estrategia requiere que el lector posea la capacidad de clasificar y reconocer categorías; con ellas reestructura y reduce el volumen de la información.
• C) Construcción: Se parte de un enunciado que carece de frase temática y cuyas proposiciones pueden no tener ilación aparente. Por medio de las inferencias se intenta encontrar una idea que pueda resumir a las frases de la microestructura, idea que atribuirá significado al grupo de proposiciones. No sólo no existe idea principal explícita, sino que los propios datos de la microestructura pueden ser incompletos. A través de inferencias, el lector logra reconstruir parte de la microestructura y luego sustituye toda una serie de proposiciones por una idea que las resume, o sea que expresa los mismos acontecimientos que toda la secuencia en conjunto. Esta proposición designa un hecho global del cual los hechos concretos referidos en la microestructura del párrafo son condiciones normales, componentes o consecuencias. Para los procesos inferenciales se requiere la intervención de conocimientos previos del lector. Un ejemplo de ello sería el siguiente párrafo:

“Se sentó, introdujo el diskette, escribió sobre el teclado e imprimió el trabajo”.

La construcción supone la posibilidad de completamiento de la información textual, lo que daría por resultado seguramente nuevos elementos de la microestructura, como “verificó la ausencia de virus”, “realizó una copia de seguridad”, etc.. Pero fundamentalmente debe llevar a elegir una proposición sintética elegida como principal: “trabajó en su computadora”.
E. Sánchez (1995) menciona otro ejemplo ilustrativo:
“Juan sacó las entradas tras una larga espera en la cola. Después entró en la sala. Cuando se sentó en su asiento se apagaron las luces y las imágenes empezaron a brotar en la pantalla”
El párrafo puede ser reemplazado por la proposición: “Juan fue al cine”

Resumiendo, en la estrategia de selección / supresión se desarrolla principalmente un proceso de análisis y jerarquización; puede considerarse la más sencilla y tiene lugar cuando existe una frase principal explícita en el texto. Las estrategias de generalización y construcción, muy similares, son más complejas; se ponen en juego cuando el lector no encuentra la frase temática en el texto e implican procesos de síntesis y abstracción.
En la reformulación que realizara Kintsch, al referirse a la transformación de micro en macroestructura, substituye las macrorreglas y esquemas del modelo inicial por un proceso tipo conexionista (Kintsch, 1988; De Vega y cols, 1990). Por nuestra parte, creemos que este autor conduce su propia teoría a una situación dilemática. Si bien cabe aceptar que el proceso suele ocurrir en forma relativamente inconsciente, también debe reconocerse que pueden aplicarse estrategias conscientes, especialmente en los casos en que el sujeto tiene dificultades en la identificación de la macroestructura y en los casos de intervención instruccional (Baumann, 1984; Vidal-Abarca, 1990). En un trabajo anterior hemos desarrollado un ejercicio para trabajar con algunas de estas estrategias (Paradiso, 1996b). Elosúa (1999) presenta una práctica en la cual instruye a los sujetos en la adquisición de dos macrorreglas: la selección/supresión y la generalización. Existe una revisión reciente (Carriedo 1996) sobre la eficacia de los programas de instrucción en comprensión de ideas principales.

5.3. Procesamiento de la superestructura
La superestructura no está directamente relacionada con el contenido semántico; se trata de una organización de las relaciones entre proposiciones o conceptos, relaciones que pueden ser comunes en muy diferentes tipos de enunciados. Para citar un ejemplo referido a los textos expositivos, una relación de causa/efecto tiene un esquema general que es común a numerosos enunciados en todos los temas imaginados. Así sucede también con el esquema de secuencia, con el de comparación, etc. En relación con la superestructura se encuentran las estrategias superestructurales.
Se suele concebir “la estrategia estructural” como una secuencia de acciones, con cuatro componentes básicos (Meyer, 1984). Creemos que esta estrategia debe ser reconceptualizada, a la vez que proponemos nuevos componentes. Consideramos los siguientes:

 Reconocimiento de la superestructura. En otros trabajos (Paradiso, 1996a) hemos defendido que la superestructura puede representarse mentalmente como un mapa. En otras palabras, el esquema no sólo es reconocido sino que también puede ser representado visoespacialmente.
 Activación del conocimiento previo disponible en torno a la estructura. Se ha considerado que la estructura es punto de partida para la realización de inferencias a partir de informaciones ya disponibles (Meyer, 1984; González Marqués, 1991; González Manjón y Marcilla Fernández, 1996). Aquí tampoco coincidimos. Creemos que lo que se activa en esta estrategia no es conocimiento semántico directamente referido al tema sino en relación más estrecha con esquemas visoespaciales ligados a la superestructura, ya que los contenidos en cada estructura pueden ser muy variables. Ello no impide considerar que se activen esquemas de contenidos, pero éstos ya no deben adjudicarse a la superestructura sino al tema, por lo tanto ligados a la propia macroestructura.
 Codificación de la información textual dentro de las categorías propias del esquema activado. Por ejemplo, si hemos activado un esquema retórico del género ‘cuento’ (lo cual puede lograrse simplemente empezando un enunciado con las palabras “Había una vez ...” ) entonces el lector estará dispuesto a codificar la información del texto buscando un protagonista, un conflicto, un antagonista, etc.
 Utilización del mismo esquema retórico como plan general para recordar la información.
 Nosotros agregamos la estrategia que hemos denominado “mapeo cognoscitivo” (Paradiso, 1997) consistente en la construcción de un diagrama que resulta de explicitar la superestructura, en donde se ubican los contenidos semánticos propios de este texto, resultando así un diagrama o mapa cognoscitivo del texto . En otras palabras, no sólo se usa el esquema para recordar, sino que se hace explícito en forma de un mapa. Como se ve, es un paso más allá de los propuestos por Meyer y consideramos que se trata de una nueva estrategia superestructural.

Durante el mapeo, el sujeto va representando sobre el papel las ideas que tiene del texto, con las relaciones, las jerarquías y la estructura; reproduce la información tal como la entiende. Si cuando dibujamos, estamos frente al modelo o lo imaginamos, al construir un diagrama debe realizarse un proceso análogo. Pensamos que la concepción del mapa precede a su construcción. Luego, durante el mapeo, el registro es percibido visoespacialmente, lo cual permite la retroalimentación, comparar el mapa con la información disponible, comprender mejor cómo son las relaciones, corroborar o corregir.
Considero que el mapeo es como un diálogo o construcción dialéctica entre dos registros o representaciones referidos a un texto: la información del sujeto y los registros gráficos. El texto tiene, entonces, dos nuevas representaciones: se codifica en el sujeto y se explicita en el mapa. Ambas son dinámicas y plásticas: el mapa porque podemos corregirlo, mover elementos, completar conexiones, etc. y el conocimiento del sujeto porque se va modificando y reacomodando a través de la interacción con el producto. Ambas inscripciones deben entenderse como una construcción que se va modelando. Cada reacomodación en el mapa permite confrontar y acomodar los esquemas cognoscitivos que le dieron origen. Esta relación entre estructura mental y estructura del mapa cognoscitivo no debe extrañar, en cuanto también se han descrito en relación a las estructuras textuales, que tienen correspondencia con las estructuras cognoscitivas. El mapeo explicita cómo se ha comprendido el texto. En ese sentido la estructura del mapa sería intermediaria entre las estructuras textuales y las mentales (Paradiso, 1995).

Es cierto que muchos textos tienen una superestructura fácilmente reconocible. Pero para que esta estructura reaparezca como una representación mental en la lectura, deben darse ciertas condiciones. Hay relación entre objetivos del lector, conocimientos previos y formación / reconocimiento de estructuras durante el procesamiento textual. De alguna manera, la intencionalidad del lector permite la activación de ciertos esquemas. Se asume que la comprensión del texto estaría siempre controlada por un esquema específico el cual determina qué proposiciones son relevantes (Kintsch & Van Dijk, 1978). No obstante, existen situaciones en donde creemos que este proceso es más complicado. Por ejemplo, dada la relación entre esquemas, objetivos y tipo de superestructura, si los objetivos de un lector son vagos y el texto no tiene una estructura convencional, pueden ser activados diferentes esquemas por diferentes lectores, en una forma aleatoria. Aún más, consideramos que en estos casos los esquemas superestructurales pueden no llegar a formarse durante la lectura.

6. La progresión lectora: secuencia y ciclos de procesamiento

Los lectores –especialmente cuando el propósito es el estudio– suelen fragmentar el texto en unidades. Cada unidad es sometida a un procesamiento, para comprobar la coherencia del discurso, recurrir a conocimientos previos, encontrar cuál o cuáles ideas deberán retenerse antes de pasar a la unidad siguiente, etc. Este proceso es estratégico y no obedece a un plan rígido; el lector va resolviendo la comprensión y retención de las ideas de acuerdo a un propósito determinado. Y según que éste sea el mero entretenimiento, informarse o estudiar sistemáticamente, el procesamiento se adaptará a estas diferentes circunstancias. Si bien lo ideal es que las unidades no sean menores de un párrafo, en la realidad la extensión de estas unidades es variable y está en relación con las dificultades del texto, con el conocimiento previo del lector, con las competencias o destreza lectora, etc.
La progresión que el lector realiza ha sido caracterizada como secuencial y cíclica (Kintsch y Van Dijk 1978): si bien avanza en progresión lineal a través de los enunciados, cuando ha completado un ciclo se vuelve al comienzo de éste para recapitular, extraer información relevante, etc. En cada ciclo el lector va poniendo en juego estrategias de distinto tipo, destinadas a cumplir con los objetivos antedichos: construir una red coherente de proposiciones (estrategias microestructurales e inferenciales), extraer las ideas principales (estrategias macroestructurales), reconstruir un esquema (superestructurales). En realidad, todas las estrategias en el lector competente se efectúan en relación con las últimas, que devienen de la existencia de esquemas y categorías previas que el lector posee.

Esta progresión –a la vez secuencial y cíclica– debe considerarse una pauta de lectura que suelen adoptar los buenos lectores. Probablemente muchas veces no se necesite de este doble movimiento y al lector le baste con la lectura puramente lineal a lo largo del texto. Cabe también pensar que a veces son los lectores novatos – quienes presentan un déficit metacognitivo que les impide reconocer que no han comprendido – los que realizan la lectura en una secuencia lineal, sin retrocesos estratégicos. Incluso los métodos comerciales de lectura veloz, han difundido el error de considerar los retrocesos en el texto como perniciosos – en cuanto “hacen perder velocidad” – . Todas estas consideraciones tienen el objetivo de mostrar que la pauta secuencial / cíclica no es universal, si bien es común y, además, generalmente deseable. Ahora veremos con mayor profundidad lo que ocurre en estos ciclos.

6.1. Coherencia referencial de la microestructura
El lector en un primer momento comprueba si puede seguir la continuidad del discurso, observando si hay solapamiento o redundancias entre las proposiciones. Otras veces las redundancias están disimuladas –por cuestiones de elegancia del estilo– por pronombres o por palabras que indican la progresión; a esta última clase pertenecen expresiones tales como “sin embargo” (que remite a la oración anterior y la relaciona con la siguiente) “por lo tanto” (la siguiente oración es consecuencia de la anterior), etc.
Pero muchas veces el texto da por conocidos una serie de hechos vinculados al tema y exige del lector que establezca conexiones no explícitas; es el caso del conocido guión de una comida en el restaurante, donde podemos obviar una serie de datos, porque sabemos que el lector conoce cuál es la secuencia normal. El discurso nunca será tan exhaustivo que libere al lector de efectuar inferencias para completar la información. Ello ocurre habitualmente en los textos científicos, de tal manera que sólo pueden ser seguidos por un lector que conozca lo suficiente del tema, quien deberá recurrir a inferencias basadas en sus conocimientos previos. Es decir que en esta etapa se ponen en juego dos tipos de estrategias: microestructural e inferencial. Aquí interviene la MLP aportando contenidos cognoscitivos que alimentan a la memoria de trabajo. Así el lector construye la red de proposiciones que restablecen la coherencia del texto; la red incluye la información textual, sus conocimientos previos y las inferencias realizadas. Ésta es la condición del aprendizaje significativo (Ausubel, Novak y Hanesian, 1983).
Dadas las limitaciones de la memoria de trabajo estas operaciones no se realizan sobre toda la microestructura a la vez, sino actuando sobre los fragmentos que constituyen cada ciclo. Cuando un lector llega al final de un ciclo, si ha comprendido pasará a procesar la macroestructura; de lo contrario deberá iniciar el ciclo otra vez recapitulando en el nivel de la microestructura.

6.2. Reconocimiento o construcción de la macroestructura
Para enlazar cada párrafo con el siguiente el lector debe reconocer las ideas principales. Como hemos visto, puede discutirse si el camino más frecuente es automático o estratégico. Lo cierto es que cuando no existe un reconocimiento inmediato, se puede recurrir a las macroestrategias. Gracias a ellas, se pueden seleccionar una o más ideas del párrafo, que serán las que conectan naturalmente con el párrafo siguiente. Esas ideas o proposiciones deberán mantenerse activas en la memoria de trabajo. Las ideas que deben ser retenidas para relacionar los párrafos son seleccionadas de acuerdo a distintos criterios:
• Por su mayor importancia (efecto de los niveles): se trata de la idea que subsume a las otras (idea principal). Esto es lo que sucede en los lectores competentes.
• Por ser una de las últimas procesadas en el ciclo anterior (efecto de recencia).

6.3. Coherencia global del texto y significatividad
Cuando finalizan los ciclos y se llega al final del texto completo, el lector debe lograr una representación global del significado del texto. Ello implica, en primer lugar, que encuentre coherencia global del texto y que sea confrontado con los conocimientos previos generales del lector. Esta confrontación con los conocimientos previos es sumamente importante y el lector la realiza permanentemente. Pero nunca más importante que al finalizar el texto. Vuelve a tener relación con el aprendizaje significativo. Este concepto de Ausubel tiene gran fuerza heurística y ha servido para distinguirlo con precisión del aprendizaje mecánico memorístico.
Boggino (véase capítulo 1) ha acuñado el concepto de aprendizaje genuino, el cual hace referencia también a su utilización en otros contextos y a la relación con la adquisición y aprovechamiento de los esquemas operatorios adecuados. Así, “a partir de las relaciones sustanciales que establece, el sujeto puede asimilar el objeto de conocimiento a sus saberes previos y a sus esquemas y fragmentos de estructuras cognoscitivas y realizar un uso activo en diferentes contextos”.

La cuestión de la correspondencia del texto con los conocimientos previos del lector parecería simple. Sin embargo, con gran frecuencia los lectores no realizan este tipo de reflexiones por las cuales deducen las implicancias del texto. En esta fase deberían surgir nuevas preguntas que el lector se hace con relación a la veracidad del texto o de sus propios conocimientos anteriores. Nos referimos a la capacidad de experimentar lo que Festinger llamara ‘disonancia cognitiva’ que se produce entre el conocimiento aportado por el texto y sus esquemas previos. Y la disonancia cognitiva es un motor de búsqueda, un revulsivo que nos hace recurrir a nuevas fuentes de información para resolverla (Ovejero, 1993).

6.4. Representación de la superestructura
En los lectores competentes, los ciclos de operaciones sobre el contenido semántico del texto que constituyen los tres niveles estudiados hasta ahora, se cumplen relacionados en mayor o menor grado con las estrategias superestructurales. Más arriba hemos defendido que ellas culminan con la representación gráfica del esquema retórico del texto. Éste puede representarse por un diagrama de relaciones (superestructura típica) con los casilleros vacíos. En el caso de los textos científicos (expositivos) existen unos pocos formatos típicos con los cuales pueden representarse casi todos los textos: enumeración, secuencia, ciclo, causa-efecto, problema, argumentación, generalización / especificación, definición, etc. Nuestro punto de vista acerca del valor de estas estructuras típicas ha sido expuesto en un trabajo anterior (Paradiso, 1996a). Vemos, a manera de ejemplo cómo se representa un esquema de causa-efecto:

Como se ha señalado, las estrategias superestructurales se basan en la identificación y en la utilización de este esquema como soporte para organizar la información semántica del texto en forma precisa, jerárquica y ordenada. Por ejemplo, un comentario que podría realizarse un lector avezado mientras utiliza esta estrategia sería decirse “ésta es la causa ... éste es el efecto” mientras además forma una representación mental del esquema o aún lo explicita en un diagrama:

La estrategia estructural es útil desde la codificación (es decir en la fase de lectura del texto) pasando por el almacenamiento y hasta en la recuperación. Actúa mediante la activación de esquemas no vinculados al contenido semántico del texto sino al conocimiento de las relaciones que pueden establecerse entre los objetos y fenómenos del mundo; en otras palabras, cualquier fenómeno puede ser causa o efecto de otro, los fenómenos pueden encadenarse con cierta secuencia, los objetos pueden pertenecer a distintas categorías, lo que permite dividirlos para clasificarlos, pueden compararse usando ciertos rasgos, etc..

Las tres primeras operaciones (coherencia microestructural, relación de los párrafos entre sí y coherencia y significatividad del texto global) operan sobre el contenido semántico. Las estrategias superestructurales intervienen – cuando lo hacen – junto a ellas.
Postulamos que, en la lectura, la estrategia microestructural es la más simple y facil de obtener. Las estrategias macroestructurales comienzan a utilizarse a medida que se adquiere pericia. Asumimos que llegará a los niveles más elevados de comprensión cuando el lector logra integrar la información nueva con los conocimientos previos, elabora consecuencias, es consciente de las disonancias entre distintos tipos de conocimientos y puede aplicarlos activamente en otros contextos (aprendizaje genuino). El nivel supraestructural pone en juego estrategias que no todos los lectores utilizarían plenamente, sino que sería privativo de los lectores expertos.
Con respecto al tipo de procesamiento – automático o estratégico – consideramos que existe una aparente paradoja: en los lectores expertos el aprendizaje será habitualmente más automático que en los novatos, pero a la vez podrán disponer de mayor variedad de estrategias cuando el texto presenta dificultades y podrán dar cuenta tanto de las dificultades como de las estrategias usadas (metacognición). Finalmente, una buena noticia: afirmamos que todas las estrategias mencionadas en este trabajo pueden ser enseñadas y que muchos lectores pueden mejorar su comprensión a partir de ellas.

03/09/2006 GMT 1

Juan Carlos Paradiso

paradiso @ 01:17


Educador y médico.

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