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Juan Carlos PARADISO
Datos personales, Curriculum Vitae, Fotos profesionales y familiares, trabajos de investigación y publicaciones, mis hobbies, enlaces a mis otros sitios en desarrollo: Historia de la Educación, educación anarquista, Genalogía de Palazzo San Gervasio, etc.

Categoría: Narrativa

27/02/2007 GMT 1

Quería borrarme del mundo

paradiso @ 23:05

- (un cuento de alcoba) ...

Al principio yo no quería...
- ¿Y qué pasó después? ¿él la forzó?...
- No... no sé... en ningún momento me violentó, pero... fue tan insistente... tan cariñoso... yo me daba cuenta que si seguíamos así terminaríamos mal... porque yo no soy de hierro... quiero decir... yo sé que está mal, pero... siento cosas... cada vez me cuesta más esconderlas
- Pero... después... ¿qué pasó?... ¿él la tocó?... quiero decir, le tocó partes como las piernas, la espalda o el cuerpo?
- ... este... no en seguida... pero en un momento yo no me daba cuenta de nada... o a lo mejor me daba cuenta, pero no podía detenerlo...
- ¿Y por qué? ¿acaso estaba sintiendo placer?
- Creo que sí... sí, ahora me doy cuenta... yo estaba bien... aunque me sentía mal de la cabeza... ¿me entiende, estaba bien del cuerpo pero mal de la cabeza, como con culpa.. yo no lo pensé antes ...
- ¿Y qué más sentía?
- No entiendo la pregunta
- Claro... ¿qué sentía en su cuerpo?
- Y... no sé... como una cosquilla... pero no me acuerdo bien, porque todo el cuerpo lo tenía como eléctrico...
- ¿Y? ¡siga! ¿qué te pasa?
- No sé... porque a veces la cabeza no me funcionaba... no podía pensar en nada
- ¿Cuáles eran exactamente las palabras que él le decía?
- Que me quería... que me sentía ... que me sentía mucho ... creo que me dijo varias veces lo mismo... que me deseaba ... y que quería que fuera de él... que yo fuera de él...
- ¿Y usted qué le contestaba?... trate de acordarse bien de todo lo que le dijo usted
- No sé... yo le decía que por favor me deje y él no me hacía caso... pero...
- ¿Cuando usted le decía que la deje ... hacía fuerza como para separarse... o lo seguía abrazando?
- ¡No me pregunte eso!
- Es la única forma. Tengo que saber todo. Esto es muy grave...
- ¡Me siento muy mal! ¿qué te pasa?
- Tranquilícese un poco... piense, ¿usted lo seguía abrazando?
- Sí
- ¿Le pedía que él no la toque pero usted lo abrazaba?
- Sí
- ¿Él la tocaba?
- Sí
- ¿Y usted también lo tocaba?
- Bueno ... pero
- ¡Entonces Usted lo tocaba!
- ... sí
- ¿Porqué lo tocaba?
- ... me gustaba ... no sabía
- ¿Qué es lo que sentía usted?
- Quería como borrarme del mundo... quería olvidarme de todo lo que sabía, de todo lo que he leído y de todo lo que se me ha dicho ... pero tenía mucho miedo...
- ¿Qué edad tiene el muchacho?
- Igual que yo ... dieciséis
- ¿Y cómo se llama?
- Quien?
- Le estoy preguntando por él
- Jorge
- No escuché
- Jorge
- No escuché!!
- Jorge!! ¿qué?
- Jorge... ¿cuánto?
- No sé ... no sé ... no sé!!!
- Quédese tranquila ... contésteme ¿quién le sacó la ropa? ¿fue él?
- No me acuerdo... él me ayudaba...
- ¿Le gusta que le saquen la ropa?
- ¡Por favor!... ¡no me pregunte más!
- ¿Qué le pasa? ¿qué te pasa amor?
- ¡Déjeme! ¡no me toque! ¡suélteme!
- ¿qué te pasa? ¡abrí los ojos!
- ¡nnno!
- ¡soy yo! ¡soy Jorge!... está todo bien... no tengas miedo...
- ¿qué me pasó?... ¿y el cura?...
- ¿qué cura?... aquí no hay ningún cura... estás en mi casa... ¡abrazame fuerte!

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17/10/2006 GMT 1

Epílogo

paradiso @ 01:16

EPÍLOGO (del libro 'Bruno: ¿Ha muerto el clínico?)

(El texto original tiene figuras que aquí no se reproducen)

Es el momento de la despedida y me cuesta hacerlo, creo que no podré encontrar palabras. Es que Right – el del cuento – se ha apoderado de mí. No es de preocuparse ... ello me ocurre muy frecuentemente ... entonces ... ... / (!!!)

“Eh!: hay signos contradictorios!” (Ahora les habla Left)

Timonel ¡no hay contradicción: siempre que hay amor hay peligro/

Timonel: “Despídanse”

Right: 

Left: /Espero que nos reencontremos pronto/

Timonel: ¡Vamos los dos! Tenemos un largo viaje!

Editor: ¡terminen que ya llegaron a la 145!

Timonel: suelten amarras!

Right: (tararea)

Left: “Cuando un amigo se va ...”

He comprendido que es el momento para mí también. Y puedo aprovechar el último viaje del bote. Abrazo al joven que estaba en la costa. Me arrojo al agua y nado con premura hacia la canoa. En un momento estoy junto al timonel en la cubierta. Mis personajes no se podían quejar de mi intrusión. Prerrogativas del autor. Comprendieron que yo podía borrarlos de la trama con un simple Select All & Delete.

Los remeros, esta vez – como suele suceder sólo en la ficción – se habían puesto de acuerdo y el mate puso proa en línea recta hacia otro puerto. En instantes, la canoa era apenas un punto en el horizonte.

Sólo aquel joven había sido testigo de todo y aún podía divisarlos desde la costa ... quizás todavía los escuchaba ...

Poco después aparecen los galenos ecuestres; se acercan inquisidores y magníficos. El joven escuchó sus vociferantes amenazas.

“No está!

Se tiró al agua! ¿sabrá nadar?

Ha desaparecido!

- “Algo habrá hecho”

-“¿Habrá escapado en la canoa?”

- “La próxima vez debemos evitar que vuelva a acercarse a la costa”.

- “No podrá llegar a ningún puerto. En todo el mundo hoy se combate la herejía ... y el pez Leftist siempre por la boca muere.”

- “No se ve la canoa ¿se habrá hundido?”

- “Es cierto ¡Se hundió! ¡se ahogó! Afirma entusiasmado uno de ellos. Y dirigiéndose al joven que parecía mirar tranquilo hacia el horizonte, le espeta:

- Bruno, Bruno!: ¿Ha muerto el clínico?”

- ¡Miren! Aquí se cayó una tarjeta. Así podremos detectarlo en cualquier parte del mundo que se encuentre. ¡Aunque sobreviva no tendrá escapatoria!

- ¡Estás mirándola al revés! Dala vuelta!!

Notas autobiográficas

paradiso @ 01:03

NOTAS AUTOBIOGRÁFICAS (Publicado como introducción al libro "Bruno: ¿Ha muerto el clínico?"

En tiempos del mundial 78’ un niño de 6 años comenzó a inte-resarse en los veleros y las pequeñas lanchas que surcaban el Río Negro. Ocasionalmente lo llevaba conmigo al hospital, aunque eso parecía interesarle menos que las curiosidades ribereñas.

Algunos años atrás ...

Obtuve mi título de médico en la Universidad Nacional de Ro-sario, en 1970. Tuve una carrera prolongada, porque mi cohorte tuvo la excepcional mala suerte de ser una de las dos en la historia de ingresar con un año completo de Pre-Médico que después fue eliminado ... exactamente cuando terminábamos de aprobarlo. Al finalizar la carrera, debí completar el año de practicanato obligato-rio ... poco antes de que éste fuera también eliminado del curricu-lum. En total: 8 años virtuales de carrera obligatoria ... y algo más.
Fui médico interno, residente y Jefe de residentes de clínica médica del “Policlínico Eva Perón” por entonces prestigioso hos-pital-escuela de la Facultad de Ciencias Médicas. En esta época nacieron Bruno en 1972 y Mauro en 1975.
Luego de 6 años de formación de posgrado, en 1976 recibí una oferta para trabajar en la Patagonia, como instructor de residentes en el Servicio de Clínica Médica del Hospital Regional de Viedma. Allí viví en un paraje increíblemente bello y solitario junto al Río Negro, con una canoa anclada en el terreno de mi casa y algunos caballos que sólo mis hijos lograron disciplinar.

Si bien yo era algo lento para montar, era sumamente rápido ... para regresar a la tierra. Un día aprendí a apearme del caballo (para evitar males mayores). Mis hijos allá crecieron libres y disfrutaron de sus mejores años. Bruno – a sus seis años – había descubierto la fascinación del río y solía quedarse mirando en la orilla con qué rapidez el viento patagónico empujaba las velas preñadas de los pequeños barcos. Mauro, más pequeño, no tardó mucho tiempo en sorprendernos galopando un tordillo mañero.
Viedma tiene alrededor de 40.000 habitantes. Con Carmen de Patagones están separadas/unidas por el Río Negro sobre el cual se tienden dos puentes. Aquí es donde Alfonsín quiso asentar la nue-va Capital, dicen que en parte movido por la belleza del lugar.
Como explico con mayores detalles en el libro, además de atender pacientes y de disfrutar de la vida, la tarea del médico en una pequeña ciudad del interior ofrece oportunidades para la crea-tividad. Se puede estudiar, aprender, enseñar, investigar y publicar. Es cierto que las posibilidades de llevar a cabo una investigación sistemática no son las mismas que las que se ofrecen en un centro universitario. Creo que se debe estar más a la caza de las oportuni-dades, como los príncipes de Ceylán en Serendip, atendiendo a los tesoros que cotidianamente nos regalan los pacientes. Los temas que debemos encarar, sobre todo en Clínica Médica, son más am-plios, ya que es improbable lograr una casuística importante en cualquiera de las afecciones específicas. Pero siempre es posible aportar al conocimiento y no sentirse al margen de la comunidad científica por el corset de una práctica repetitiva y rutinaria. Al do-nar mis propios libros y revistas de medicina, inicié y dirigí la bi-blioteca del Colegio Médico, a la cual aportaban todos los médicos de la zona (un centenar) contando con publicaciones periódicas nacionales e internacionales.
La mayor parte de mi producción en la especialidad se desarrolló mientras trabajé como Clínico en Viedma, en el corto período va desde 1976 a 1983, lamentando las coincidencias ... pues fue un período terriblemente largo en otros sentidos. En 1981 – años de la plata dulce – me animé a publicar un artículo alertando sobre las posibles consecuencias de la incorporación acrítica de tecnología en el campo de la salud. Quedó escrito, alguien se molestó años más tarde y hoy – cuando las consecuencias del modelo están a la vista – me parece oportuno reflotarlo en este libro. Recibí un premio argentino en 1982 por un trabajo sobre hipertensión arterial que me permitió viajar al congreso mundial de cardiología de Moscú y culminé con el primer premio Latinoamericano de Oncología, que me entregaron en Panamá en 1984. A mi regreso cambiaría mi destino. Con el retorno de la democracia, la Universidad Nacional del Comahue me designó decano normalizador del Centro Regional Viedma. Allí prácticamente termina mi relación estrecha con la Clínica Médica y empiezo a recorrer nuevos caminos que me acercarían a otros campos del conocimiento, entre ellos la educación y la Psi-cología Social.
Posteriormente convocado por el Ministerio de Educación de Río Negro colaboré y fui ferviente motorizador del Congreso Pe-dagógico y de la experiencia del CBU (Ciclo Básico Unificado) un intento valiosísimo de reforma del nivel medio de la educación. La medicina interna se seguía alejando ...
Antes de despedirme de Viedma fui director por concurso del Hospital Regional, en donde impulsé un proyecto de Atención Primaria basado en el trabajo de médicos generalistas y de Traba-jadores de Salud de la comunidad. Asimismo intenté jerarquizar el trabajo en consultorio y en los centros de salud, combinando do-cencia y asistencia, otra idea que desarrollo en estos ensayos.
La democratización de la gestión y el funcionamiento desde la perspectiva del paciente estuvieron entre mis fines. Impulsé el tra-bajo en grupos de reflexión – a los cuales me había acercado desde la teoría de Pichon-Rivière – tanto para afrontar las disonancias y conflictos internos como para desarrollar acciones en relación con la comunidad; el trabajo con grupos de pacientes resultó muy útil en Educación para la Salud. Intenté reorganizar los servicios hos-pitalarios según la lógica de los Cuidados Progresivos; las resis-tencias al interior de algunos servicios frenaron el proyecto.

En 1989 estaba preparando mi regreso a Rosario, luego de 16 años de trabajo en la Patagonia, pensando en una reinserción a la vez en la Clínica y en la Universidad como profesor adjunto de Clínica Médica. Sucedió que mis escritos y mis opiniones resulta-ron bastante revulsivos para la Comisión Asesora. Entre otras co-sas peores, se me acusó en el dictamen de defender la automedica-ción; también causó escozor mi tesis de los galenos ecuestres. Lo primero fue una tergiversación de alguna de las ideas que expongo en este libro. Lo segundo – el afirmar en la entrevista que el médi-co debía bajarse del caballo – era sólo para protegernos de los golpes que producen las caídas; algunos equinos, en efecto – como yo había experimentado en la Patagonia – nos pierden totalmente el respeto, corcovean, se largan como desesperados al galope ... lo cierto es que mi advertencia fue mal interpretada.
Tardé mucho en reponerme del dolor del fracaso; creo que en-tendí mejor las cosas cuando años más tarde leí ciertos artículos acerca de que la Salud para Todos es sólo una metáfora y la Aten-ción Primaria poco menos que una puerilidad desechable. Era esa gente que todavía andaba por ahí.
Lo notable fue que al mismo tiempo gané un concurso, tam-bién como Prof. Adjunto ... pero en la Facultad de Psicología. Fue otra gran circunstancia que me alejaría de la Clínica, esta vez defi-nitivamente.
Estaba recién aterrizando en Rosario cuando el entonces Secretario de Salud Pública Hermes Binner y el Subsecretario Alfredo Martínez de Maussion me convocaron para colaborar en la gestión de salud, designándome como Coordinador del Area Científica. Me enorgullece continuar en este cargo, además de ser el cronista – un Pigafetta – de sucesivas gestiones que en 11 años han desarrollado con continuidad una de las políticas más interesantes y transparentes en Salud. Allí se me ha confiado la redacción y edición de los libros de los congresos de salud del municipio, conformando un cuerpo teórico que refleja la reflexión de numerosos sanitaristas y profesionales de nuestro país y el exte-rior.
En 1994 la Fundación PROMIR (Progresos en Medicina Inter-na, Rosario) organiza un concurso nacional para médicos clínicos, lo cual me permitió retomar brevemente – aunque sólo desde la re-flexión – mi contacto con la especialidad. El trabajo premiado es el que denominé Historia Clínica de la Clínica, y que fuera entregado en el concurso en un papel apergaminado y semiquemado, lo que se salvó de la destrucción de un ex consultorio “de una especiali-dad en desaparición”. Claro: era una advertencia.
En 1995 la misma fundación decide dar dos opciones a pre-mios, dividiendo los temas en: 1) Formación del internista 2) El in-ternista en Atención Primaria. Recurrí a una pequeña estratagema legítima y legal: me presenté a los dos temas, con diferentes seu-dónimos: Nietzsche (por Federico) y Mario (por Kempes). Me contaron que el jurado tuvo dudas y entre todos los trabajos recibi-dos, optó por otorgar dos primeros premios, uno por tema. Los au-tores eran ... Nietzsche y Mario. Creo imaginar la cara de algunos de los miembros del jurado al abrir los sobres y descubrir el paren-tesco entre la filosofía y el fútbol.
Integraron el jurado personalidades de la talla del Prof. Dr. Guillermo Jaim Etcheverry, ex-decano de la Facultad de Medicina de la UBA, el Dr. Amadeo Barousse, director de la revista “Medi-cina” (Bs. As.), el profesor Miguel Angel De Marco, Miembro de la Academia Argentina de Historia y el Prof. Dr. Héctor O. Alon-so, en representación de la fundación. Vale la pena mencionar que fue a partir de esta grata circunstancia que creí oportuno contac-tarme con el Prof. Jaim Etcheverry, a quien hasta entonces no co-nocía, para solicitarle la redacción del prólogo de este libro, el cual me enorgullece.
Con “Treinta años no es nada” obtuve una mención en el concurso nacional del Colegio Médico de Mar del Plata. Es un cuento que tiene mucho que ver – entre otras cosas – con el irriso-rio destino de los médicos en nuestra sociedad y con la fantasía del músico que hubiera querido ser.
Completan la obra un estudio sociológico sobre las relaciones médico - paciente y algunos escritos breves. Quedé muy satisfecho después de escribir el artículo sobre Serendipismo, rigurosamente autobiográfico. Aquí relato lo que algunos llaman la “cocina de la investigación”. Lo expongo como ejemplo de lo que para mí signi-fica ‘estar con la mente alerta’ dispuesto a asombrarse frente a ciertos hechos cotidianos, una de las cualidades que reclamamos al investigador, aunque sea no la única. A veces, esa capacidad de asombro y esa curiosidad nos brinda grandes satisfacciones, otras ... sólo falsas alarmas.
Funciones y actividades en campos muy diversos me permitie-ron acercarme a otros saberes, a otras lógicas, a otras maneras de concebir la ciencia. Todo ello me permitió incorporar un punto de vista casi transdisciplinario ... y el resultado es algo así como mirar la clínica como lo haría un epistemólogo, como lo haría un soció-logo, como lo haría un educador, como lo haría un psicólogo, co-mo lo haría un humanista. Pero no es ‘la clínica’ vacía sino que es-tá llena de voces, de aquellos que fueron mis maestros, mis com-pañeros, de algunos de los que fueron mis pacientes ... en suma las voces que reaparecen al calor de mis propias vivencias. La imagen que me viene a la memoria es la de “Ghost” cuando el espíritu se retira del cuerpo y puede observarse a sí mismo agonizante desde otra posición, con su bellísima novia atormentada sosteniendo su cuerpo. Pero no nos adelantemos: el clínico no muere en la intro-ducción ... en todo caso su fantasma seguirá vigilando el tesoro pa-ra alejar a los que intentan ser sus herederos. Por lo tanto, como di-ría un español, no os acerquéis a la novia.

En la confección de este libro tengo deudas con mucha gente. Debo agradecer especialmente al Prof. Dr. Guillermo Jaim Etche-verry, quien me ha honrado con la redacción del prólogo y ha leído con atención los borradores efectuando valiosas sugerencias.
En su descargo, así como para hacer justicia hacia todos quie-nes premiaron los trabajos originales, debo confesar que éstos han sido reescritos, lo cual convierte al texto en un nuevo enunciado, en donde he volcado con mayor libertad, entusiasmo y vehemencia muchas ideas y anécdotas que no había dejado permear en los en-sayos concursados (necesariamente anónimos por las exigencias de aquellos concursos). Soy único responsable de estos cambios. Co-mo consecuencia creo que el texto será apreciado por un público más diverso, no solamente del campo de la salud. Asimismo, he intentado dar unidad a los ensayos que devienen capítulos.
Silvia Armentano puso su arte al servicio de una excelente portada. Diego Fernetti hizo un desesperado intento de mejorar mi imagen a través de generosos trazos de lápiz, pero todos quienes me conocen personalmente sabrán de la futilidad de tal empresa. Las caricaturas son valiosas, pero mi problema no se arregla ni con artes plásticas ... ni con cirugía plástica. Encontré en la editorial de la UNR una notable disposición para que este libro tenga una pre-sentación cuidada.

Juan Carlos Paradiso

Jergas, canallas y Atención Primaria de Salud

paradiso @ 00:51

(cuento rosarino)

JERGAS, CANALLAS

PROMOTORES Y ATENCIÓN PRIMARIA

La peatonal estaba intensamente transitada aquel 19 de Octu-bre. La fecha – especial para mí por muchas razones, entre ellas porque coincidía con mi cumpleaños – agregaba mayor encanto al paseo. Alguien se acerca sonriente: “¿canalla maestro?”. Flamean en sus manos banderas azul-amarillas. Me quedé pensando.

¿Maestro? ¡Por qué no!...precisamente ese día iba a dar una conferencia abierta sobre Atención Primaria de Salud. Pero ¿cana-lla? ¿qué hubiera entendido si yo no fuese de Rosario? Imaginé algunas posibles respuestas: “¿y usted es miserable? ¿o coimero?”. Las banderas tenían inscripciones de una lista opositora de Rosario Central: RC-2000. Como la realidad supera muchas veces a la fic-ción, la lista opositora utiliza las siglas del club y el año que repre-sentaba la imagen del futuro próximo deseado: de allí el nombre RC 2000. Mientras ensayaba un penoso malabarismo para esquivar al promotor volví a pensar en mi conferencia. (Espero que mi jer-ga no sea así de incomprensible para el público).

Nuestra manera de hablar refleja la forma en que hemos disci-plinado nuestra mente a través de la lectura. La Galaxia Gütenberg según Mc Luhan. Encuentro aún dos penosos agravantes. Dicen que los argentinos tenemos un lenguaje complicado. Giros incom-prensibles, intrincados. Hemos leído mucho a Lacan y a Foucault y terminamos pensando en difícil y hablando dialectos. Para colmo, los médicos lo hacemos peor cuando intentamos comunicarnos con la comunidad.

Porque de la APS habla mucha gente, y no todos la entienden de la misma manera. (¿Interesará el tema? me preguntaba ansio-samente) Incluso hay discrepancias entre los que trabajan en el área de salud.

Mentalmente intentaba encontrar las palabras más sencillas y atractivas: “APS empezó a usarse ampliamente después de la reu-nión de la Asamblea Mundial de la Salud en Alma-Ata (ex-Unión Soviética) en 1978. En todos los países había conciencia sobre la dificultad de afrontar los gastos en salud, los que no cesaban de crecer de la mano de grandes innovaciones tecnológicas y de ma-yores demandas de la población. Obviamente, los recursos se fue-ron concentrando, sirviendo a la población de mayor poder adqui-sitivo”.

“Lanzar la consigna APS fue quizás el último gesto optimista de la modernidad. O la última utopía que nos quedaba. Todos los países del mundo estuvieron de acuerdo. La APS sería la estrategia por la cual todos – ricos y pobres – podrían tener una atención adecuada, eficiente, equitativa y oportuna para su salud. Junto a la APS aparece otra gran consigna: SPT-2000.”

No. No se trata de la agrupación centralista. La sigla significa algo mucho peor: “Salud Para Todos en el año 2000”. Nada me-nos que toda la población del mundo debería, para el año 2000, te-ner acceso a los servicios de salud, sin exclusiones, venciendo las barreras geográficas, culturales, económicas, raciales, religiosas, etc. (¿Vendrá gente a la charla?)

(Deberé explicar primero esos términos) “Primer nivel (Us-tedes habrán pensado en nivel altísimo ¿no?... pero es 1º empezan-do a contar desde abajo). Sin embargo, debería ser de muy buena calidad. Tener, en los barrios y en las comunidades alejadas, cen-tros de salud atendidos por profesionales de orientación generalis-ta, que pueden resolver la gran mayoría de los problemas de salud de la comunidad. La población accede con mayor facilidad. Se me-jora la calidad de atención y se usan recursos accesibles donde prevalece el contacto interpersonal por sobre la tecnología. Me viene a la memoria el libro de Schumacher: “Lo pequeño es her-moso”. Los catalanes nos relataron una forma particular de enten-der la APS: “se trata de humanizar el centro, y monumentalizar la periferia”. Y construyen monumentales centros de salud en los ba-rrios (...) (“son gallegos!”) (...).

Cuando los programas se dirigen exclusivamente a grupos vulnerables de la población, se habla de enfoque de riesgo, ligado a la llamada atención primaria selectiva, todavía alejada de la de-finición que estamos buscando. (¿Podrá interesar el tema?. ¿Y si los pocos que vayan a escucharme se aburren?: ¿quedaré hablan-do solo?).

“Para entender lo que es APS como estrategia, tenemos que juntar todas estas acepciones: un excelente primer nivel de aten-ción, fluidamente relacionado con los hospitales de mayor comple-jidad, desarrollo de programas prioritarios que lleguen a toda la población y que todos estemos alineados en una cruzada intersec-torial y con participación plena de la comunidad. (¡No van a aguantar ni cinco minutos!) Aplicando correctamente la estrategia habrá RC-2000, quiero decir SPT-2000”.

¿Ya le entregaron el regalo? Otro muchachón, dirigiéndose hacia mí, interrumpe la meditación teórica. Desprevenido, tardé en salir de mi sorpresa. (¿Quién le habría contado que era mi cum-pleaños?) No hay trance que nos exponga más al despiste que la salida brusca de una órbita intelectual ... y no hay gente más dis-traída ... nos suelen imputar. Lo miro atentamente... Estaba parado al lado de un changuito de mano. ¿Le regalaron propaganda gra-tis señor?. Entonces comprendí. Ya había visto estos personajes en Retiro. Se han expandido y ya los tenemos aquí. Capté al vuelo la oportunidad, quizás la última que tendría en el día... junté una alta dosis de simpatía...”¿quiere escuchar una conferencia gratis? Es sobre Promoción y Atención Prim ...”

No compré nada ese día, pero como tantas otras veces, esta anécdota la utilicé para comenzar la charla sobre APS, introdu-ciendo las mismas reflexiones sobre nuestras dificultades de co-municación con el público. Destaco que efectivamente el público al cual estaba dirigida la charla en su mayoría estaba integrado por personas ajenas a las profesiones de la salud.

SEGUNDA TRAVESÍA DE LOS HERMANOS RIGHT Y LEFT

paradiso @ 00:45

2ª TRAVESÍA

DE LOS HERMANOS RIGHT ...(Y LEFT)

Érase una vez dos hermanos gemelos, Left y Right, que se pasaban la vida en el agua, remando a bordo de un bote, al cual le llamaban “yer-ba mate” o simplemente mate. Ambos tenían poderosos brazos y el bote se movía con relativa facilidad. Cuando remaba Left, que estaba a la iz-quierda, el bote movía su proa hacia la derecha. Cuando lo hacía Right, que estaba a la derecha, la proa se movía hacia la izquierda. Además ha-bía un timonel, que a pesar de estar en el centro, seguía casi siempre las indicaciones de Left. Claro que el bote marchaba oblicuamente, pero na-die se había percatado. Como todo parecía ir bien, jamás se cuestionaron se existía una forma mejor de remar.

Left era un hábil locutor. Gustaba de los discursos y cuando pensaba lo hacía como si se estuviera hablando. Solía describir el mundo que iban conociendo detalle por detalle, paso a paso, ordenadamente, sin emitir opiniones anticipadas. Se pasaba todo el tiempo estudiando, analizando, relatando, explicando, negando los datos que no hubiera alcanzado a ex-plicar lógica y fehacientemente, es decir, la realidad. La Luna era un sa-télite natural de la Tierra, cuya distancia podía medirse con delicados instrumentos. La dirección de la navegación y todo lo que sucedía en “El Mate”, se basaba en sus criterios: observación de la brújula, detalladas mediciones y complejos cálculos, trabajando con instrumentos de gran precisión. Pocas veces dejaba expresarse a Right, el hermano de la dere-cha, tímido e inhibido que, como no hablaba, ni escribía, ni hacía análi-sis, ni sabía mucho de números, cuando podía se expresaba a través de señales.

Right tenía virtudes a las cuales Left desvalorizaba: presentía las cosas antes de que ocurrieran (muchas veces, inexplicablemente, sus presentimientos se hacían realidad). Right tenía intuiciones, acerca del tiempo, del mundo, de los peces y de las sirenas: aprendió rápidamente qué significa una aleta dorsal nadando hacia el bote y supo que cuando la luna se rodeaba de un halo era probable que al día siguiente lloviera. Los cantos de sirena ejercían sobre él una singular atracción y con las voces profundas del mar parecía estar familiarizado. No obstante, cuando se expresaba lo hacía en forma figurada, metafórica, analógica, o a través de dibujos, nunca con exactitud. Por ejemplo, no decía estoy contento, sino que ☺ mostraba una ancha sonrisa o dibujaba ...  (). Peligro no era sino... (!!!) mientras que la Luna llena era tan sólo un anticipo estremecedor del ...  (amor).

Cuando dormía, soñaba con frecuencia, imaginándose náufrago en una isla tropical al lado de imposibles mulatas o en medio de épicas bata-llas. En el fragor de cualquiera de esas luchas, a pesar de que su éxito – o aún su vida – dependían de que pudiera hablar o gritar, frecuentemente se daba cuenta de que tenía la lengua paralizada o que quizás no le res-pondía a él ... (¡otra de las cosas que sólo responde a Left!). No podía re-cordar los sueños, salvo que su hermano pudiera ponerles palabras inme-diatamente al despertar. Right cantaba, o mejor tarareaba melodías, a las cuales su hermano ponía letra. Bailaba y era buen equilibrista. Dibujante también, pero... ¡¿cuándo iba a dibujar si Left apenas le dejaba tiempo con sus exigencias, con todos sus números y letras?!

Omití un detalle: el apellido de Left y Right era Brain.

30 años no es nada (un cuento)

paradiso @ 00:41

(El texto apareció publicado en el libro "Bruno: ¿Ha muerto el clínico?. El original contiene figuras que no son reproducidas en este sistema)

TREINTA AÑOS NO ES NADA

... ¿Le gusta Chopin? ... tengo algo maravilloso para que escuchemos. Apretamos el botón y ... ya está!

... ésta es una decisión que tomé hace tiempo ... claro que tuve que vencer mis miedos ... luchar contra muchos prejuicios ...

... hacía rato que venía pensando en dejar de trabajar con las mutuales ... pero no me decidía porque la gente no tiene plata ... y los que tienen plata prefieren gastarla en pilchas, en boliches, en viajes, en cualquier otra cosa ... libros ¡espere un minuto! .... Hola, Hola! ... ¡HOLA! Un momento que bajo la música ...

.... Ahora sí! ... ¿cómo anda la mujer más elegante de Viedma? (anche de Patagones y zona de influencia) ... no, no tengo ... la semana que viene tampoco ... el 15 del mes que viene ... atiendo hasta las seis ... que no sea en horario de siesta ... ¿a las cinco está bien? ... bueno ... sí, como siempre ... la espero ... ¡Felices Fiestas!

... Disculpe ... ¿qué le decía? ... ¡ah! ... le contaba de los libros ... ¿A qué no sabe cuáles son los libros que más se venden? ... “El médico en casa”, “Aprenda acupuntura sin salir de su máquina de coser” ... “El milagro de los médicos filipinos sin bisturí” ... y cosas así

... la gente no quiere gastar en el médico ...

...le decía que estaba cansado de las mutuales ... pero también estaba cansado de tener jefes y gente a cargo ... el empleo público es muy ingra-to ...

¡NO! – no me entienda mal ... yo no dije eso – yo siempre defendí al Estado ... y ojalá algún día lo hagan funcionar bien

Lo que pasa que para eso tienen que elegir mejor a la gente ... le quiero decir ¿usted pondría dirigiendo una empresa suya a los de la competen-cia? ... el Estado lo hizo ... no me pregunte por qué ...

... cada vez que estaba a punto de decidirme me echaba atrás ... me parecía como torcer el rumbo .... mire para aquel lado ... ¿Quién puede pagar lo que vale realmente una consulta? ... no es solamente el tiempo que se pasa con el paciente ... tampoco el tiempo que tardó un médico en recibirse ... los ocho o diez años de promedio ... vamos a rebajar un poco ... aunque fueran estrictamente seis años de estudio ... ¿y los posgrados? ... en mi caso practicanato, medicato, residencia, jefatura de residencia ... y después tiene los cursos de perfeccionamiento ... lo que se tiene que es-tudiar para entrar a la universidad ... para resumir, llevaba treinta años entre la carrera, la residencia y los posgrados ...

¡Pero que eso no es todo! ... cuando el médico es responsable debe estudiar cada caso, debe comprar publicaciones, actualizarse ... ya sé que no todos lo hacen, pero ¿quién tiene la culpa? ... para mí la medicina ... y sobre todo la clínica ... debe ser como un iceberg ... quiero decirle, lo que se hace en la práctica, lo que usted ve en el consultorio es como la punta de un iceberg, eso es lo que sale a la superficie. Pero lo más importante, lo grueso, es lo que no se ve, lo que está sumergido ... tiene que mirar un poco para abajo ... ... en su casa el médico le dedica mucho tiempo a estudiar cada caso ... debería hacerlo ... estudiar la historia clínica de cada paciente, organizarla ... ¿entiende? ... pero ahora se desconoce todo eso ... y la cosa termina como usted conoce ... la clínica se va convirtiendo en una rutina mal paga ... cada vez se hace peor ... ya nadie se puede ocupar de estudiar los casos ...

... siempre decíamos que la consulta debe durar no menos de media hora, a veces una hora si es la primera vez que se ve al paciente ... yo mismo, cuando estuve de profesor en la facultad le decía eso a mis alumnos ... me cansé de decirlo ... pero ¿quién lo puede hacer? ... no quiero desmerecer a nadie ... pero ¿cuánto le cobran por cualquier arreglo en su casa? ... piense en lo más simple, una canilla o cualquier cosa de todos los días ... tiene que pagar mucho más de lo que pagan por una consulta ... ¿y? ... ¿le gusta así?

... ¡No! ... ¡No me traiga esos ejemplos! ... en todas las profesiones hay casos así, pero estamos hablando de la ley y no de la trampa

¿Se le cae mucho el cabello? ... se lo pregunto porque yo conozco bastante del tema ... siempre me atrajo la dermatología ... no tiene casi urgencias ... viven más tranquilos ...

... y con el pelo corto se le notan más las entradas ... pero usted lo disimula con la barba ... bueno, es una buena mezcla, todo un símbolo varonil ... míreme a mí ...

... como que hay muchas hormonas circulando ... mire para abajo ... y eso las mujeres lo intuyen ... nos da más atractivo ... un segundo, por favor ...

hola! ....

¡bon jour!!! ... (ahora no puedo hablar ... estoy atendiendo) .... Humm! ¿será cierto? ... entonces te espero ... a las seis termino, O.K. ciao ...

Perdone las interrupciones ... Debería tener una secretaria ¿no?. En realidad sólo la necesitaría para atender el teléfono. Pero como ve, ahora el trabajo es más tranquilo ... ¡mucho más tranqui !! ... y tiene sus ... gratificaciones adicionales. Trabajo solamente con turnos ... no me tengo que pelear con las mutuales ... no tengo jefes ... no hay urgencias ... además la gente que atiendo está siempre contenta ... mírese al espejo ... creo que ya hemos terminado ... ... ¿le coloco un poco de spray?

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